Haciendo eco del “Día de la Mujer Trabajadora”, en Ahora Nosotras quisimos visibilizar la situación que atraviesan las trabajadoras de casas particulares. Por ello, dialogamos con Mariela Pisano, abogada y asesora de la Asociación Civil de Derechos Humanos Mujeres Unidas Migrantes y Refugiadas en Argentina (AMUMRA), un espacio que constantemente les brinda información y asesoría sobre sus derechos a través de talleres y ciclos de formación.

¿Podrías brindarnos un panorama acerca de la situación laboral de estas trabajadoras?

«El sector de trabajadoras de casas particulares realmente hace muchos años que continúa teniendo conflictos laborales. Es un sector en el que cuesta el reconocimiento de derechos. La sociedad o los empleadores no las consideran como trabajadoras con derechos. Alrededor del 77% no están registradas. Justamente, el año pasado estuvieron mucho tiempo sin poder trabajar, entonces durante la cuarentena se visibilizó mucho más el problema que tienen, que es precisamente la falta de registro. Muchas trabajadoras dejaron de cobrar el salario, también sufrieron maltrato o algún cambio de categoría. Por ejemplo, trabajadoras que se dedican a limpieza o tareas generales de la casa fueron registradas en categorías que si podían salir a trabajar, tales como cuidadoras. Toda esa crisis que generó la pandemia hizo que cada vez más las trabajadoras valoren sus derechos, y los empleadores van a tener que empezar a subir la responsabilidad de tener una trabajadora en la casa.»

¿Cuáles son los principales conflictos que atraviesan?

«Hubo muchos manejos irregulares, incluso previamente a la pandemia. Todavía los empleadores las consideran ayudantes, una señora que va a trabajar a la casa pero sabemos que desde el año 2013 el registro es obligatorio, más allá del tiempo que trabajen, y muchos lo desconocen o lo pasan por alto. Por lo cual, muchas trabajadoras no tienen obra social, no tienen ART, no tienen protección ni aportes jubilatorios. Todo lo que hace a la protección de un trabajador. Así estamos con una alta irregularidad del sector que es informal en su mayoría.»

¿Qué sucede actualmente con los cuidados preventivos por el COVID-19? ¿Cómo se garantiza que trabajen en buenas condiciones?

“Existe un protocolo pero es realmente muy difícil comprobar si se cumple o no, porque depende mucho del empleador. Es difícil comprobar la falta de cumplimiento por ser en una casa. El maltrato que sufren, ya sea verbal, psicológico o económico, también en un hogar, todavía es muy difícil probarlo, porque es una relación muy íntima entre empleador y trabajadora, dentro de una casa no hay testigos, a veces no hay posibilidad de probar el maltrato o esta falta de cumplimiento del protocolo. Claramente, un reclamo legal hacia el trabajador termina en la pérdida de ese trabajo. Por miedo o necesidad muchas no realizan los reclamos correspondientes.“

Muchas trabajadoras se vieron obligadas a ir a trabajar en plena cuarentena estricta con permisos falsos

“Tal como decís, fueron a trabajar en plena pandemia por necesidad, sin autorización y con el miedo a que quizás las paren por estar circulando con el debido permiso, asimismo con permisos simulados, con permisos truchos o con una categoría distinta a la que correspondía. Pasaron un montón de circunstancias que mostraron la necesidad y urgencia que tenían estas trabajadoras de trabajar.”

¿Cómo se posiciona la representación sindical ante estas situaciones de irregularidad y abuso?

«El sindicato oficial no hace mucho por la regularidad del sector. Tal vez hay organizaciones paralelas y sin fines de lucro como AMUMRA, que hacen más por las trabajadoras. Muchas se quejan y reclaman la falta de protección que tienen del sindicato mayoritario. Pero bueno, se trata desde diferentes ámbitos que este sector sea visibilizado y tenga más calidad de trabajadoras. El 95% del sector son mujeres, con lo que implica, muchas son jefas de hogar, el salario está por debajo del mínimo vital y móvil, no se puede discutir en paritarias. El que mayoritariamente determina los sueldos de estas trabajadoras es el Estado, a través del Ministerio de Trabajo, porque no tienen paritarias libres.»

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