El Departamento de Estado estadounidense puso en vigencia una resolución por la que se podrá denegar la visa para ingresar al país cuando se considere que una mujer embarazada busque dar a luz en el país para conseguir la ciudadanía norteamericana. Las visas en cuestión son las de categorías B-1 y B-2, de turismo o negocios, que tienen un periodo de validez de 10 años.

Desde la Casa Blanca se informó que el agente consular denegará la visa «cuando llegue a la conclusión de que el principal motivo del viaje de la solicitante es dar a luz en Estados Unidos para otorgar la ciudadanía a su futuro bebé». Además, se remarcó que el motivo de esta decisión es «aumentar la seguridad pública, la seguridad nacional y la integridad de nuestro sistema de inmigración». «La industria del turismo de maternidad amenaza con sobrecargar los valiosos recursos que poseen nuestros hospitales y está rodeada de actividades criminales», precisaron desde la oficina de prensa de la sede del gobierno estadounidense.

La restricción de visas para embarazadas «defenderá a los contribuyentes para que los dólares que han ganado con esfuerzo no se canalicen a financiar los costes directos y futuros asociados con el turismo de maternidad», agregaron.

«La norma aborda las preocupaciones sobre los riesgos que conlleva esta actividad para la seguridad nacional y para la aplicación de la ley, incluida la actividad criminal asociada con la industria del turismo de maternidad, como se refleja en los enjuiciamientos federales de personas y entidades involucradas en esa industria», señaló el Departamento de Estado en un comunicado.

Las mujeres que apliquen para una visa para entrar en el país y recibir asistencia médica específica deberán probar que tienen acordado un tratamiento específico y que cuentan con el dinero necesario para afrontarlo. También se les explicitará en el momento de solicitar la visa que «es inadmisible» visitar Estados Unidos con el motivo final de dar a luz.

La justificación del Departamento de Estado para estas limitaciones es dejar en claro que «visitar Estados Unidos con el propósito principal de darle ciudadanía estadounidense a un bebé no es una actividad legítima para un viaje de placer o recreativo». Es importante recordar que el presidente Donald Trump está en campaña para ser reelecto e hizo de la inmigración legal e ilegal su bandera.

Derecho a ciudadanía

La enmienda constitucional número 14 de la Constitución de Estados Unidos fue adoptada en 1868 tras el final de la Guerra Civil. Junto con la 13, de abolición de la esclavitud, forjaron un nuevo horizonte para la población afroamericana de Estados Unidos.

La primera frase de la enmienda 14 establece el principio del «derecho a la ciudadanía por nacimiento». «Todas las personas nacidas o naturalizadas en Estados Unidos y sujetas a la jurisdicción del mismo son ciudadanos de Estados Unidos y del estado en el que residen», expresa el texto.

En declaraciones periodísticas, Trump había adelantado su intención de modificar esta enmienda. «Siempre me dijeron que se necesitaba una enmienda constitucional. Y, ¿sabés qué? No se necesita», había asegurado el mandatario y precisó que «puedes hacerlo con una ley del Congreso. Pero ahora dicen que simplemente puedo hacerlo con una orden ejecutiva».

Los sectores más conservadores y opuestos a la inmigración denominan con el término despectivo de «anchor babies», bebés anclas, a las criaturas que supuestamente utilizan los padres para quedarse en Estados Unidos, e incluso traer a otros familiares cuando cumplen los 21 años.