En épocas difíciles en las que la ropa no es una prioridad, por mucho que nos guste pensar en nuestra propuesta de valor y diferenciadora a la hora de vestir, resulta prácticamente indispensable que utilicemos diferentes estrategias que nos permitan seguir invirtiendo tiempo y dinero en nuestra imagen. Por eso, a continuación te comparto algunas claves para lograrlo.

Atención al color

Es un consejo muy básico, pero no siempre lo tenemos en cuenta. Estar atentos a qué tratamiento necesitan nuestras prendas puede hacer una gran diferencia en tu armario. Ejemplo de ello es la ropa blanca. A veces hay que esforzarse un poco para que no envejezca tan rápido, como dejarla remojando algunas horas en cloro ya que, por lo general, si llevás tu ropa a la lavandería, esto no es un servicio que presten a menos que pagues más, y no siempre se nota demasiado la diferencia. Por lo que sí, queda en tus manos ésta “placentera” tarea.

Por otra parte, en el caso de la ropa negra tengo dos consejos para vos: el primero sería que la tiñas para que recupere su opacidad o que (esto te dará una prenda “completamente nueva”) le apliques la técnica de batik pero con lavandina. El procedimiento es el mismo que el utilizado para teñir con anilina, solo que en este caso debés sumergir la ropa atada con las líneas que deseas dibujar en un balde con agua y cloro. El resultado es muy interesante.

Podés usar esta misma lógica con el resto de los colores y teñir según lo que consideres conveniente.

Los arreglos y las transformaciones

A veces una prenda se desgastó mucho en alguna zona en particular como los puños o el cuello de las camisas. También puede pasar que la tela se haya manchado irremediablemente o, incluso, que tengas algún pantalón al que necesitás modificarle el corte. Pues bien, para cada una de esas situaciones existen respuestas.

En el primer caso, mi recomendación es que acudas con alguna modista o modisto que pueda hacer modificaciones como convertir el cuello inglés de una camisa en un cuello mao o que altere los puños dañados reduciendo su tamaño con un ligero corte de aproximadamente un centímetro.

Por otra parte, en el caso de las manchas o, incluso, de roturas muy grandes que no pueden ser reparadas sin que sea demasiado obvio su arreglo, el uso de parches puede ser una solución. Pero atención, quizás uno sea insuficiente, por lo que te aconsejo que al menos contemples usar tres de variados tamaños, de manera que puedas componer con ellos en la zona del problema. Así, la impresión es la correcta: que existe una intención estética detrás de esa decisión y no que estás cubriendo un defecto.

Con respecto a la modificación del corte de un pantalón ancho -esto también puede ser utilizado en camisas y remeras, ya que es posible eliminar el exceso de tela para que la prenda quede más ajustada al cuerpo, convirtiéndose en un modelo slim fit-, es una solución viable y fácil de realizar. Además, otra opción: en el caso de los pantalones, es cortarlos para transformarlos en bermudas. Una estrategia clásica que nunca falla.

Comprá en tiendas de ropa usada o en locales informales

No debes tenerle prejuicio a esto, ya que existen muchas tiendas que cuentan con una oferta amplia de productos usados que se encuentran en casi perfecto estado y cuestan menos de la mitad que en un local comercial “oficial”. Solo debés tener buen ojo para fijarte en la gravedad de los defectos. Hay cosas que se pueden resolver de manera muy simple, como un botón mal cosido o una diferencia de talle. Por lo que, si algún diseño se destaca y te luce bien, ¿por qué no comprarlo?

Este tipo de emprendimientos no solamente los vas a encontrar en espacios convencionales sino que también los podés conseguir online, así que preguntá, googleá y utilizá hashtags para ubicarlos.

Lo mismo ocurre con ciertos locales informales, que no representan a ninguna marca. Son mayoristas y en ocasiones fabrican sus propios productos. Con ellos aplican los mismos criterios que desglosé anteriormente: debés fijarte en el estado de la prenda (la tela, los colores, la confección, el fit), escogiendo siempre la que te luzca y no parezca económica. Algunas se ven muy bien y con tu intervención en detalles mínimos -como los hilos colgantes que muchas tienen porque los procedimientos de acabado no son óptimos-, lograrás una compra exitosa.

Combiná estas prendas con otras de mejor calidad

Si bien es cierto que cada uno de estos tips te ayudará a mantener la motivación en términos de la construcción de tu imagen, también es verdad que las formas de pago son una herramienta para hacer compras de productos más costosos -ya sea ropa, accesorios o complementos-, que es importante que sepas emplear. Eso sí, controlate, no es recomendable que hagas compras bajo esta dinámica a menos que vayas cancelando tus primeras deudas. Es decir: no las acumules. Así lograrás una economía más saludable y sustentable en el tiempo.

Con esta opción de cierre, estarás listo o lista para crear una imagen interesante que refleje tus objetivos de estilo y que no vaya en detrimento de tu bolsillo. Así que animate a probar técnicas de cuidado o transformación, explorar nuevos espacios de compra y a comprender mejor el funcionamiento de tu tarjeta de crédito. Éxito.

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