“Aquí Cosquín, Capital Nacional del Folklore”. Quien escucha ese grito inaugural y tiene en su sangre el espíritu festivalero, no puede más que hacer correr por el cuerpo esa energía. Este año, por primera vez en la historia del festival, tuvo que suspenderse por la pandemia, pero ese grito no se calló, por eso, conversamos con Claudio Juárez, locutor y maestro de ceremonia del festival.

Refiriéndose a cómo llegó a ser la voz de Cosquín, Juárez relata: «Empecé con la comunicación a los 15 años, en RC1 Radio Cosquín como operador durante ocho años, y un hecho fortuito en una transmisión de exteriores, donde era el técnico, faltó el locutor de comerciales y me pidieron si no me animaba a leer las publicidades y eso me gustó». «A mí siempre me gustó estar frente al público, desde que tengo uso de razón, porque soy hijo de docente de personal único de campo y mi casa era la escuela, como todo hijo de maestra en todas las fiestas patrias estaba ahí con la bandera, incluso tengo una foto de cinco años ya con un micrófono», enfatiza Juárez, que se describe como autodidacta y que creó un estilo propio. «A los 19 años uní dos pasiones, una es la comunicación y la otra es el folklore, a esa edad me invitaron a subir al escenario para conducir una exposición de folklore que se hace aquí y desde ahí no me bajé más hasta ahora», esbozando una sonrisa cómplice, narra Claudio.

En cuanto a su historia que lo liga al festival, describe Juárez que «como todo preadolescente, nosotros esperábamos el festival para trabajar como acomodadores, llevábamos a la gente hasta su butaca, pasábamos la franela y nos ganábamos unas monedas, y luego cuando comencé a conducir espectáculos: el pre-Cosquín y sus sedes, que están en todo el país, esas sedes fueron las que me abrieron las puertas de los festivales de todo el país y así se fue haciendo una cadena y me fue llevando despacito hasta el festival de mi ciudad, que siempre había tenido locutores de afuera, y comencé conduciendo el pre-Cosquín y la trasnoche del festival y en el 2004 me convertí en el primer locutor local en conducir el festival con el tradicional grito y ahora soy el libretista y maestro de ceremonia».

Durante años, ese grito fue identificado de la mano de Julio Maharbiz, es por eso que Juárez realizó pequeños cambios: «Me crié con la voz de don Julio, la primera modificación que le hice fueron las palabras: le agregué el ‘nacional’, tuve que acomodar más mi garganta, estiro más la o al final y la n, y después levanto otra vez con ‘capital nacional del folklore’ y también escribo las presentaciones de los 120 artistas y todo lo que digo después del grito, que son tres minutos y medio que van acompañado de los fuegos artificiales, esos textos los escribo yo», explica Juárez.

Introduciéndonos en los comienzos y la historia del mítico festival, su locutor nos cuenta: «En el comienzo del siglo pasado, un doctor de apellido Tornú descubrió que el clima de esta región era beneficioso para la tuberculosis, no se curaban pero tenían una mejor sobrevida por la condición climática. Para 1920, cuando se crean los edificios para tratar la tuberculosis para hombres y mujeres para luego irrumpir la penicilina, ya no hacía falta que los tuberculosos vinieran a Cosquín, pero a Cosquín le había quedado la estigma de pueblo de enfermos y nadie quería venir. Entre los muchos enfermos había artistas, escritores y fueron ellos los que crearon los primeros tablados callejeros y, pensando en eso junto con las fiestas patronales donde se realizaban números artísticos de folklore, se pensó en hacer algo más grande. Por ese motivo tiene nueve noches, porque se trasladó la fiesta patronal a una fiesta folklórica, y así los principales hacedores de esta fiesta fueron dos médicos y un cura». Juárez exclama que Cosquín fue polémico desde sus inicios: «Fuimos los primeros piqueteros culturales, porque para promocionar el festival se levantó una pared en la ruta, cortándola, y en esa pared pintada a la cal había un cartel que decía ‘Aquí se va a realizar el primer festival de folklore'», enfatiza.

Respecto al motivo de por qué es el festival más importante del país, su maestro de ceremonia nos cuenta: «Este festival por su vigencia y por mantener un nivel artístico y discusión en sus primeras ediciones, se transformó en la gran vidriera de un fenómeno artístico denominado folklore, el boom folklórico de la década del 60′ y, a partir de Cosquín, surgieron muchos otros festivales que miraban lo que sucedía en Cosquín y luego armaban su grilla artística».

En relación a la suspensión del festival este año, Claudio emocionado afirma que «fue muy difícil, no se hizo presencial porque se hicieron dos jornadas virtuales a través de la TV Pública, donde conduje junto con Marcelo Iribarren, pero a pesar que la plaza estaba a oscuras, porque esa era la intención, la gente iba igual y se acercaba a las 10 de la noche a mirar el escenario vacío. Entonces tuvimos que salir una noche, poner el equipo de sonido y hacer el grito: el júbilo en la gente que estaba en la calle y el cura se prendió, y empezó a tocar la campana junto con la gente que también hacía el grito desde la cerca», «con un nudo en la garganta y con lágrimas en los ojos, porque el no poder hacerlo y que la gente igual vaya con el ruido de las campanas, haciendo fuerza para que se vuelva a realizar en forma presencial es muy emotivo», describe Claudio.

Finalmente, refiriéndose al festejo de Soledad por sus 25 años de carrera, con la plaza vacía, Juárez comentó: «En principio es un agradecimiento de una artista que surgió de Cosquín y su festival, ella pidió la plaza unas horas antes, dijo ‘quiero hacer un vivo para celebrar los 25 años’ y los seguidores de Soledad no podían creer que estaba desde el escenario de Cosquín con una luz. Ella no quería que pasara la fecha inadvertida, aparecimos con una torta junto al Intendente. Éramos diez personas nada más arriba del escenario y del otro lado miles por internet». En relación a Cosquín 2022 y el impacto en el turismo, «se está trabajando para presencial con la charla de artistas, la diagramación de cada una de las jornadas, porque si se da la posibilidad de presencial se va a hacer». «La pandemia impactó mucho más en el valle de Punilla, porque hay muy poco producto ganadero o agro, se vive del turismo en un 80%, esto impactó en la economía de todos», destaca el popular locutor coscoíno.

Artículo elaborado especialmente para puntocero por Fernando Otondo.