Troye Sivan es uno de los cantantes contemporáneos que, al pertenecer a la generación Z (personas nacidas al final de la década de los 90′), logró exponer su sensibilidad musical con facilidad en las redes sociales, conectando con miles de personas que después se convertirían en millones, ganándose un puesto en la competitiva industria musical.

Sin embargo, no son los números de reproducción lo que más me interesa exponer en esta nota. Lo que sí me parece importante, en su caso particular, es volcar la atención en otros aspectos que, precisamente, facilitaron la conexión de su trabajo con sus seguidores, entre los cuales me incluyo.

En este sentido, debo mencionar que desde el principio de su carrera, con el lanzamiento de su segundo EP titulado «Wild», del que se desprendió una trilogía de videos en los que narra la historia de un amor adolescente entre dos chicos (la triada se denominó «Blue Neighbourhood»), tuvo mucha seguridad en compartir su sexualidad mostrándose abierta y desenfadadamente gay.

Además de su auto celebrada homosexualidad -que definitivamente también celebro-, Sivan pudo continuar sumando puntos a su favor como una joven promesa de la música que no solo confiere visibilidad a otros artistas queer que también luchan por ser respetados e impulsados con adecuadas estrategias de marketing por las disqueras (a quienes, a pesar de los cambios que experimentamos como sociedad les sigue costando el tema de la diversidad) sino que, además, representa un apoyo moral para audiencias jóvenes cuyas preferencias sexuales quizás no sean las más populares entre los círculos sociales que frecuentan. Muestra de ello es el Teen Choice Award en la categoría de mejor colaboración web, premio que ganó en el 2015 junto a su pareja de ese periodo, el conocido influencer Tyler Oakley.

Sí, el rol que cumple una figura como Sivan es importante, porque el bullying y la violencia hacia los chicos gays en las escuelas, o incluso para con hombres de cualquier edad en diferentes partes del mundo, continúa siendo un tema a resolver. Troye Sivan normaliza algo que, en efecto, es normal. Tanto, que no deberían existir límites en los sueños y metas de cualquier persona que forme parte de la comunidad LGBTIQA+, y mucho menos si es un niño o joven que está empezando a labrarse un camino en el medio que considere el más adecuado para sí mismo.

Ahora bien, es cierto que Troye es necesario por lo que implica su presencia en términos socioculturales, pero hay reconocer que, además, aporta algo bien conceptualizado musical y estéticamente hablando. Así lo demostró en su segundo disco «Bloom» editado en agosto de 2018. Esta producción significó una clara evolución en su música, ya que profundizó en el sonido pop que venía desarrollando en sus canciones previas. De igual forma, le permitió explotar al máximo su particular estética. Por ejemplo, en el video homónimo, sus estilismos van cambiando, aportando versatilidad a su performance. Así, lo vemos lucir atuendos dramáticos y coloridos que cuentan con tocados de plumas color rosado o azul, en combinación con una túnica de seda amarilla que posee un cuello abullonado, mientras que su rostro luce una piel emblanquecida, animada con un atinado color rojo en los labios. Definitivamente una apariencia muy camp.

En alternancia con este look, el cantante luce otros maquillajes artísticos y prendas brillantes, propios del glam rock de los 70′, que precede a otra gama de outfits seleccionados para reflexionar sobre la idea del género, fusionando un corset de tela rosada y lazo con una camisa blanca, o con la elección de un traje negro y sofisticado con el que Troye decide modificar su peinado (construido en el resto de los outfits de forma más natural) empelando el estilo «ondas al agua», tan icónico en los años 30′.

Podría continuar enumerando todos los recursos de los que se valió el artista para la realización de este video promocional, no obstante, prefiero utilizar esta información como una invitación que te resulte atractiva para acercarte al trabajo del australiano. Y con esto no me refiero solo a sus primeras canciones y videos sino que, de igual modo, te animes a escuchar su más reciente tema «You» junto al DJ Regard y a la cantante Tate McRae.

Actualmente existen dos videos para promocionar el canción: uno con una narrativa relacionada a las problemáticas sociales que genera la idealización de la belleza y del éxito gracias al bombardeo de los medios de comunicación, como por ejemplo: el uso de la tecnología popularmente conocida como deepfake, que permite ajustar las características físicas y gestuales de una persona al rostro de otra. Algo que, en efecto, se puede utilizar con fines macabros. Mientras que el segundo video es una presentación, que pretende ser en vivo, con la participación de los tres músicos, aunque cada uno de ellos estaba en una ciudad diferente cuando se grabó.

En ambos materiales audiovisuales, Troye continúa explorando con la moda y el maquillaje, que en los dos videos se caracterizan por el uso de prendas «femeninas» y el empleo de «diamantes» para decorar los ojos o casi todo el rostro (un beauty look atrevido pero tentador).

Si sos de esas personas que continuamente está buscando nueva música y, al mismo tiempo, conseguir un poco de inspiración estética, entonces incluí a Troyen Sivan en tu lista de reproducción, ya que sin importar a qué generación pertenezcas, seguramente se podrán entender.