En la recordada Guerra de Vietnam se utilizaban bombas racimos y se experimentó con estas durante la intervención asiática con el fin de probar armamento. En Hiroshima y Nagasaki también se utilizaron las peores armas de la historia para terminar con una guerra sanguinaria, aunque el mundo no recuerda esto con asombro y solo es parte de videos e historia. Además, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) brilló por su ausencia en temas delicados cuando dependía a qué Estado convenía apoyar… excepto por Siria, donde parece que el organismo está siempre con lupa en mano.

Este martes 4 de abril, durante un bombardeo sobre la provincia norteña de Idlib, aparecieron imágenes con personas que perdían su vida en las calles a causa de ataques con gas tóxico. Aún se desconoce con exactitud cuál fue el químico utilizado. Este terrible hecho produjo 58 muertos, entre ellos 10 niños, además de un saldo de 170 heridos. Estas terribles imágenes ya se vieron con anterioridad y han recorrido el mundo. El suceso se produjo por la madrugada y la cantidad de personas que fallecieron en las calles es incontable, como lo informó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Acusaciones cruzadas

Según palabras de autoridades del ejército sirio, “no usamos ni usaremos armas químicas”. Así se lo informaron a la agencia de noticias Reuters. El bombardeo cayó sobre una planta química de los grupos rebeldes yihadistas. Además de los actos, las acusaciones también son cruzadas: se señaló a Turquía de suministrar armas químicas a los rebeldes y los rusos, por su parte, la noche anterior al ataque encontraron en Alepo evidencia de armas químicas en poder de los rebeldes.

Asimismo, la oposición al régimen oficial indicó que los bombardeos tenían gas cloro y gas sarín en áreas de Jan Sheijun al norte de Siria, provincia de Idlib. También afirmaron que la mayoría de los muertos en las calles sufrieron asfixia y problemas en la vista. Además, en esta repartida de acusaciones la coalición internacional afirmó que fue el Régimen de Bashar el Assad quien realizó ataques con armas químicas y llamaron de urgencia al Consejo de Seguridad Internacional de la ONU.

Por su parte, un residente dio su testimonio de lo ocurrido y manifestó que “se escucharon explosiones y luego recorrimos casas y había gente muerta en sus camas, gente muriendo en las calles, no pudimos hacer mucho”.

Una historia de nunca acabar

A esta altura de las circunstancias el conflicto en Siria parece de “nunca acabar” y no se vislumbra un fin. También se reavivan los fantasmas de la intervención militar de otros países en territorio árabe. Mientras tanto, los civiles escapan de esta terrible historia que les toca vivir, las naciones se reparten culpas, botines y hay quienes luchan por quedarse con una porción de este rico suelo. Por eso no debería sorprendernos rememorar tiempos conocidos como los ocurridos en Irak, Afganistán y tantos otros lugares de la región. Lo más triste de toda esta situación es, sin dudas, que el pueblo lamentablemente sufrirá por el resto de sus vidas esta desgracia mientras los gobiernos siguen jugando al TEG, sin haber nombrado previamente que este lunes el ejército saudí también bombardeó el olvidado y oculto Yemen.

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