La gripe A (H1N1), una infección respiratoria aguda y muy contagiosa de los cerdos, causada por alguno de los varios virus gripales de tipo A de esa especie, sembró el pánico mundial en 2009, con una tasa de morbilidad alta y la mortalidad baja (1%-4%). El virus se transmite entre los cerdos a través de aerosoles, por contacto directo o indirecto, y a través de cerdos portadores asintomáticos. Se notificaron ocasionalmente brotes y casos esporádicos de infección humana por el virus de la gripe A (H1N1) antes del 2009, pero solo hasta ese año se confirmaron casos en humanos. En general, los síntomas clínicos son similares a los de la gripe estacional, pero las manifestaciones clínicas son muy variables: desde una infección asintomática hasta una neumonía grave que mata al paciente.

Las cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señalan que la pandemia de «gripe porcina», que afectó al mundo en 2009, causó 18.500 muertes que fueron confirmadas en el laboratorio. Mientras que el COVID-19 deja más de 215.000 casos de contagio en 164 países del mundo, la mayoría (poco más de 81.100) ocurrieron en China, donde se registraron 3.241 muertes. La cifra de decesos en todo el mundo supera los 8.248 en menos de cuatro meses desde que se confirmó el primer caso.

Desinformación y caos

Mucho se dijo sobre las maneras de contagios de esta gripe, la desinformación circulaba y granjeros sacrificaban lotes enteros de cerdos por miedo al contagio. A pesar que la OMS asegura en su reporte del 27 de abril de 2009 que normalmente la gente se contagia a partir de puercos infectados, algunos casos humanos carecen de antecedentes de contacto con esos animales o con entornos en que se produzca. Hay casos de transmisión entre personas, pero limitados a contactos cercanos y a grupos cerrados.

Estas incongruencias en las explicaciones y valores científicos llamaron la atención de entes no gubernamentales que decidieron investigar luego del escándalo que provocó más confusión y un descalabro financiero mundial, excepto para Estados Unidos. No solo no se registraron casos en ninguno de sus Estados, también se supo que contaban desde 1996 con una vacuna contra varios tipos de gripe de GILEAD Sciences, una compañía biotecnológica estadounidense dedicada a investigar, descubrir, desarrollar y comercializar fármacos y en especial antivirales. En ese momento se patentó Tamiflu, producida por Roche y Relenza, fabricada por Glaxo Smith Kline (GSK).

Investigan monopolio farmacéutico

El viernes 4 de junio de 2010, el British Medical Journal (BMJ) y la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa publicaron simultáneamente sendos informes en los que criticaban la actuación de la Organización Mundial de la Salud ante la gripe pandémica por H1N1.

Una investigación conjunta llevada a cabo por la Oficina de Periodismo de Investigación y de BMJ reveló que los principales asesores científicos de la OMS sobre la pandemia de gripe H1N1 tenían vínculos económicos con las compañías que se beneficiaron con las decisiones del organismo.

Las investigaciones de la oficina llegaron en un informe al Consejo de Europa criticando a la OMS por los «graves defectos» existentes y la falta de transparencia en los procesos de toma de decisiones durante la reciente pandemia de gripe y el riesgo de «desastrosas consecuencias en la confianza pública» en caso de luchas contra futuras pandemias.

Durante el año 2004 la OMS envió algunas directivas a los países para prepararlos ante la mayor pandemia de gripe. Predijo, además, que la próxima pandemia estaría «asociada a altas tasas de mortalidad» urgiendo a las naciones a almacenar antivirales para el tratamiento de la enfermedad. Esos antivirales eran Tamiflu, es así como las directivas fueron distribuidas a través del mundo y produjeron masivas ventas de esos medicamentos y desde 2004 las compras de Tamiflu alcanzaron los diez mil millones de dólares y los de Relenza dos mil millones.

Además, el informe de investigación reveló que tres de los científicos clave que asesoraron a la OMS en la redacción de las directivas tenían, al mismo tiempo, claros vínculos financieros con Roche y Glaxo Smith Kline. Los profesores Frederick Hayden, Arnold Monto, y Karl Nicholson, que prepararon los anexos para las instrucciones, estuvieron también pagados como consultores y portavoces de las compañías.

La OMS responde

El 10 de junio de 2010. desde Ginebra la OMS se pronunció mediante un comunicado en el que aseguraba que no se exageró en la información y los brotes de infección por el nuevo virus H1N1, que fueron confirmados en casi todos los países y territorios del mundo, y difieren de forma peculiar de los característicos de la gripe estacional y esas diferencias cumplen los criterios exigidos para que pueda hablarse de una pandemia de gripe.

Así también declaraba que, frente a las acusaciones de que la OMS, se declaró la pandemia para multiplicar los beneficios de la industria farmacéutica y guardan relación con las prácticas seguidas por la OMS para recabar el asesoramiento de expertos y con la forma de manejar las declaraciones de intereses realizadas por esos expertos. Investigaciones recientes no aportaron prueba alguna de que se hayan cometido infracciones, dicen desde dicho organismo.