Ubiqué el automóvil en una playa de estacionamiento inmensa, dejarlo allí era gratuito y los empleados que ordenaban los vehículos solo pidieron, amablemente, una colaboración sin imponer tarifa. Esto ocurrió en “la Ciudad del Rock”, durante uno de los espectáculos de mayor convocatoria. Gustoso yo, aporté diez pesos a la causa y el dinero restante que había llevado con destino a los afamados “trapitos” se transformó en una sabrosa bondiola y gaseosa ya dentro del predio.

ciroCiro y Los Persas cerraron el Quilmes Rock en un atípico lunes de recitales. El show comenzó con la banda disfrazada de pajarracos con guirnaldas, entre otros animales, y desfilaron desde el centro del campo hasta el escenario por la pasarela que dividía al público en dos. Ciro tenía una máscara de tiburón y el espectáculo arrancó con los acordes en su armónica de “Caminando”, segundo corte del álbum “27”.

La espera parecía haber llegado a su fin, pero se hizo el viernes y el show se reprogramó. Pasó el fin de semana y, por suerte, después del domingo hay lunes. “Por alguna cuestión de la suerte, cerramos el Quilmes nosotros, pero es algo simbólico, algo del azar”, fueron las palabras de Andrés Ciro Martínez, y comenzó a sonar “Ruleta” en la Ciudad del Rock.

Ciro y Los Persas fue la banda cabecera del día 1 del Quilmes Rock, aunque su fecha pasó a ser la última del festival debido a la reprogramación del espectáculo por alerta de tormentas el viernes pasado. De todas formas, un recital de Ciro bajo la lluvia (sin frío) no hubiese dejado de ser una inolvidable experiencia. En la previa, compartieron escenario Cielo Razzo, La Que Faltaba (banda del exbajista de Los Piojos, Miguel Ángel “Micky” Rodriguez) y Guasones.

ciroLa banda no se privó de nada y tocaron más de 3 horas y a lo largo del recital intercalaron canciones de Los Piojos con temas de Los Persas. Sonaron clásicos como “Tan solo” y “Farolito”, además de los últimos hits “Astros” y “Mírenla”. En un momento, Ciro entregó púas al público y, cuando todo parecía haber terminado, volvieron a salir a escena. Después de tantas idas y venidas, los fanáticos estaban confundidos del verdadero cierre del concierto y muchas personas ya se habían retirado. Finalmente, entonaron los primeros acordes de “Pacífico” para darle fin al espectáculo a puro salto y baile, donde llovieron papeles de colores que cayeron sobre los presentes.

Fue un recital que, a pesar de ser masivo, tuvo su intimidad y cercanía con Ciro y su banda. Un grupo de chicas subieron al escenario a bailar con el exlíder de Los Piojos, y Micky Rodriguez tocó varios temas con Los Persas. El ambiente tenía una estética muy cuidada, los antiguos juegos del Parque de la Ciudad estaban decorados con luces y láser en movimiento. El escenario contaba con dos pantallas gigantes a los laterales y otra aún mayor detrás de la banda donde se reproducían distintas imágenes y videos. Asimismo, el show de luces fue digno y  no requería de mayores detalles.

ciroLos recitales dejaron de ser solo un escenario y empezaron a ser un espectáculo con varias bandas que tocan en simultáneo. Este festival contó con tres, carpas VIP y espacios exclusivos de auspiciantes. Además, había una mini kermesse con puestos gastronómicos, donde se podía elegir qué comer. La ciudad del rock, (ex Parque de la Ciudad) está ubicada al extremo sur de la Ciudad de Buenos Aires.

Pasadas las cero horas, y una vez concluido el show, Ciro anunció que “el año próximo habrá recital en un estadio”, sin dar mayores detalles.

Fotos: www.rollingstone.com.ar

QUILMES

Fotos: Adrián Linardi

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