Charlamos con la psicóloga, psico oncóloga y sexóloga Lucía Báez en Compartiéndonos en realidad». Conversamos con la especialista sobre pandemia, disfunciones sexuales y sexualidad. “Hay muchas consultas por Zoom y en persona sobre problemas sexuales, aunque en este contexto, el coronavirus interrumpe los tratamientos de los consultantes”, afirma la licenciada. “El virus llegó de esta manera a los consultorios, también a través del duelo por la pérdida de un ser querido”.

Según la experta, “el COVID-19 afectó la cotidianeidad de las familias y de las parejas en sí mismas. El deseo se vio afectado por compartir más tiempo, por el home office. Se alteró la convivencia y el carácter de muchos sujetos, también aparecieron trastornos de ansiedad, depresión, todo lo que estaba por erupcionar, apareció o se incrementó”.

En cuanto al consumo de material erótico o pornográfico, la licenciada afirma que «no toda mujer mira, pero la que lo hace es porque realmente le excita y es válido, sea en pareja o no. El problema es la comparación, cuando se cree que el tamaño de los penes que se ven en una película es el motivo principal para llegar al orgasmo que no se tiene”, confiesa Báez. “Al hombre le gusta más la porno binaria, lo genital. La sexualidad no es netamente así, es una mirada, es complicidad, es ese beso que no te va a llevar a la cama, una caricia, un plato de comida, el uso de ropa que el otro quiere que me ponga y que yo acepto ponerme, es juntar dos libertades”, define la sexóloga. Por otro lado, considera que “las mujeres que no llegan a un orgasmo es porque tienen una expectativa tan alta que pierden la posibilidad de sentir, porque realmente lo están teniendo y no piensan que es eso el orgasmo, creen que es más elevado, mas potenciado. Está muy idealizado”. Además, agrega que “también hay mujeres que no se conocen la vulva, creen que es fea y pierden el autoconocimiento por ese motivo”.

En cuanto al mito del tamaño, Báez relata que el tema en los hombres comienza entre los 10 y 14 años en el descubrimiento sexual y la mirada del y hacia el otro. “Muchos adquieren una inhibición por el tema del tamaño que hace que no puedan llegar a tener relaciones sexuales”, declara Báez. “Hay hombres con penes más pequeños pero eso no significa que la mujer o el hombre dejen de tener orgasmos. En cuanto a la mujer, la estrella es el clítoris. La estimulación es la que lleva al momento de máximo placer, aunque todo el encuentro tiene que disfrutarse más allá de llegar o no al orgasmo”, agrega la sexóloga.

Asimismo, respecto a su experiencia como psico oncóloga, relata que trató muchos pacientes con cáncer de pene que sufrieron la pérdida parcial o total de su miembro, que pueden tener relaciones sexuales a posteriori. Por otro lado, considera que se pueden incluir juguetes sexuales pero hay que charlar esto previamente: “Si se va a usar en pareja hay que ir juntos a comprarlos y tienen que estar ambos de acuerdo”, asegura Báez. “En el hombre, la eyaculación y el orgasmo pueden ir por separado. Los pacientes con cáncer de próstata, por ejemplo, pueden tener pene flácido y gracias al estímulo, frotamiento, pueden tener un orgasmo sin tener erección y sin eyacular semen por el tratamiento oncológico/quirúrgico”, describe la profesional.

Finalmente, Báez afirma que “la excitación sexual de la mujer es la lubricación plena de su vagina, y es la analogía de la erección peneana en el varón”. En cuanto a temas como la eyaculación precoz y/o disfunción eréctil, que son algunas de las consultas más recurrentes, la profesional alerta que la segunda puede tener que ver con diabetes y problemas cardiacos, pero no se descarta el estrés o el efecto de la ansiedad anticipatoria. “La pareja muchas veces no ayuda cuando no acompaña o señala el problema. La obligatoriedad de tener un orgasmo en la mujer es lo mismo, muchas veces se sienten presionadas por ese tema. El hombre mide la cuestión machista en el orgasmo de la mujer”, agrega la experta. “Es todo cerebral, el pene o la vagina siempre se dan cuenta primero que la persona que ya no hay más conexión con el otro”, confiesa Báez. “Se fue el amor y el pene y la vagina lo saben”, asegura la experta.