Un reciente informe publicado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) afirma que las concentraciones de gases de efecto invernadero, el nivel del mar, la temperatura de los océanos y la acidificación batieron nuevos récords el año pasado.

De esta manera, el escenario medioambiental agudiza su crisis y «son una clara señal de que las actividades humanas están causando cambios a escala planetaria en la tierra, océanos y atmósfera, y dañando a largo plazo los ecosistemas y el desarrollo sostenible». «Es solo cuestión de tiempo el que veamos otro año más cálido de los registrados», lamentó Petteri Taalas, secretario general de la OMM.

«El clima está cambiando ante nuestros ojos. El calor atrapado por los gases de efecto invernadero inducidos por el hombre calentará el planeta durante muchas generaciones. El aumento del nivel del mar, el calor de los océanos y la acidificación continuarán durante cientos de años a menos que se inventen medios para eliminar el carbono de la atmósfera. Algunos glaciares alcanzaron el punto de no retorno y esto tendrá repercusiones a largo plazo en un mundo en el que más de 2.000 millones de personas ya sufren estrés hídrico», detalló Taalas.

En cuanto a este escenario global, las crisis humanitarias en 2021 incrementaron la cantidad de países bajo riesgo de hambruna y, del total de personas desnutridas el año anterior, más de la mitad viven en Asia (cerca de 418 millones) y un tercio en África (282 millones).

Por otra parte, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) realizó una investigación en la que advierten que «los últimos siete años son los más cálidos de los que se tenga constancia». Al respecto, cabe mencionar que la temperatura media mundial se ubicó en 1,11 grados centígrados por arriba de niveles preindustriales. António Guterres, secretario general de la ONU, lamentó que se trata de «una sombría confirmación del fracaso de la humanidad para afrontar los trastornos climáticos».

Precisamente, Guterres compartió cinco medidas para la transición energética y exhortó a su inmediata implementación. «Tratar las tecnologías de energía renovable, entre ellas el almacenamiento en batería, como bienes públicos mundiales esenciales y de libre acceso; asegurar, ampliar y diversificar el suministro de componentes y materias primas fundamentales para las tecnologías de energía renovable; crear marcos legales y reformas la burocracia para igualar las condiciones en favor de las energías renovables; apartar los subsidios a los combustibles fósiles para proteger a los pobres y a las personas y comunidades más vulnerables; y triplicar las inversiones privadas y públicas en energías renovables hasta alcanzar al menos cuatro billones de dólares al año», detalló.

Asimismo, «manifestó que «las energías renovables son el único camino hacia una verdadera seguridad energética, hacia precios estables de la electricidad y hacia oportunidades de empleo sostenibles. Si actuamos unidos, la transformación de las energías renovables puede ser el proyecto de paz del Siglo XXI».

Números en rojo

Las concentraciones de gases de efecto invernadero de dióxido de carbono (CO2) su situaron en el mes de abril de 2022 en hasta 420,23 partes por millón, mientras que la temperatura media anual aumentó 0,13 grados centígrados por sobre la era preindustrial (periodo 1850-1900). En cuanto a las olas de calor, la provincia canadiense de Columbia Británica rozó los 50°C y provocó más de 500 muertes vinculadas, además de fomentar incendios forestales que tuvieron como consecuencia inundaciones al llegar a fines de 2021, por citar uno de tantos ejemplos.

Finalmente, si consideramos que los océanos absorben aproximadamente el 23% de las emisiones de CO2 antropogénico a la atmósfera, sabremos que un cuarto del total de esta contaminación provoca la acidificación de las aguas. ¿El resultado? La capacidad de absorción «es la más baja en, al menos, 26.000 años», según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

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