El 8 de enero se estrenó en Netflix una nueva miniserie dirigida por Martin Scorsese. En 7 episodios de media hora de duración, conversa con Fran Lebowitz sobre distintos temas que involucran un recorrido biográfico que es, a su vez, un retrato destilado de New York City y un compendio brillante de anécdotas y pensamientos de una persona evidentemente única.

La receta parece tener pocos ingredientes: un par de sillas, micrófonos, Martin Scorsese para proponer y Fran Lebowitz para responder. El resultado es explosivo, aquello que sucede con espontaneidad, soltura y comedia involucra expresiones intelectualizadas de temas mixtos entre la cotidianidad y la cultura.

Scorsese se pone a sí mismo en cuadro y se desarma en risas ante su amiga, a quien le dedicó ya una película anterior llamada «Public speaking». El gesto de tierna vulnerabilidad del director ante Fran es un detalle fresco ante el humor corrosivo de esta escritora con una mueca harta. En última instancia, «Pretend it’s a City» es también el retrato de una amistad, notable en la voluntad de Scorsese de capturar a su amiga en esencia e inmortalizarla para la posteridad.

Pero, ¿quién es Fran Lebowitz? En una síntesis injusta podemos señalar que tiene casi 70 años de los cuales 50 vivió en New York. Creció como una joven irreverente en el hogar y luego fue expulsada del colegio. Fue taxista, limpió casas y también trabajó con Andy Warhol en la revista Interview, entre otras cosas, para luego convertirse en escritora. Sus ensayos se publicaron con el título «Metropolitan Life» en 1978 y luego escribió «Social Studies» en 1981. Según dice, vive un bloqueo creativo desde hace más de treinta años. No tiene teléfono ni tampoco redes sociales, pero sí tiene una opinión para todo lo que se le consulte. En las imágenes de archivo encontramos entrevistas con Alec Baldwin, Olivia Wilde y algunas intervenciones de Spike Lee en un vano esfuerzo por ganarle una pulseada imaginaria para demostrar vaya uno a saber qué cosa (clara intencionalidad en la utilización como inserts de algunas imágenes «aleatorias» de Lee provocando algo de vergüenza ajena en un partido de básquet).

La tecnología, el talento, los deportes, la salud y siempre la ciudad y sus conflictos. Fran Lebowitz es una gema en los tiempos que corren, sobrecargados de «influencers» empeñados en resolver todo aquello que acontece, mientras Fran admite su desinterés por pronunciarse o aportar ideas para solucionar lo que para otros urge, de hecho en los siete episodios apenas se bordean los temas de actualidad que son tendencia. Es esa actitud la que la hace auténtica y, por ende, lejos del esnobismo que se erige como una mera pose.