Durante el reciente Festival Internacional de Cine de Mar del Plata se pudo ver en la Competencia internacional el film «Hellbender», escrito, dirigido y protagonizado por John Adams, Zelda Adams, Toby Poser, toda una familia detrás de esta realización.

En el film, Izzy (Zelda Adams) y su madre (Toby Poser) viven en el bosque, alejadas del pueblo debido a una (supuesta) enfermedad de Izzy por la que cualquier contacto con otras personas pondría en peligro su vida. A los pocos minutos de comenzada la película se nos revela también otra característica particular de estas mujeres: son brujas.

Madre e hija tienen una relación de camaradería en la cual comparten hasta una banda musical (llamada, justamente, Hellbender), pero a esta adolescente la vida de estudiar en casa y solo compartir con mamá ya le está quedando chica y, a pesar de los pedidos de su madre, se atreverá a acercarse a otros adolescentes que, sin querer, la harán descubrir elementos de su esencia, que desconocía.

«Hellbender» es, entonces, una película de pasaje a la madurez en la cual madre e hija se enfrentarán a partir de que Izzy descubra una verdad que le fue vedada y su madre deberá responder ante ello. Todo esto con hechizos, sacrificios y visiones del pasado de por medio.

La forma elegida para contar la historia no nos sobre explica nada de lo que está pasando, todo se nos es presentado con total naturalidad dentro de la cotidianidad de estos personajes. Zelda Adams (quien fue premiada por su interpretación) y Toby Poser hacen un trabajo impecable, dándole piel a todas las emociones, mundanas y no tanto, que sus personajes atraviesan, y es particularmente interesante el trabajo de Toby Poser, ya que muchas de sus escenas son en soledad.

La música es un elemento que está presente durante todo el desarrollo del film a partir de la propia banda que forman madre e hija. Su aparición es totalmente orgánica, generando secuencias que bien podrían ser un videoclip pero funcionan más como una manera hipnótica de recorrer ese mundo en donde las protagonistas se mueven.

Desde una perspectiva de género, la película es destacable. Mayoritariamente protagonizada por mujeres, retrata a este tipo de brujas con capacidad de crear y destruir casi a su antojo y que, además, son autosuficientes para la reproducción. También hay un uso particular de la sangre, un elemento típico de las películas de género que suele presentarse más relacionado al sufrimiento de las víctimas y en esta (que no carece de ese tipo de uso tampoco) aparece prioritariamente como elemento generador, energizante y que hace surgir la magia.

De esta forma, «Hellbender» es una exploración de la madurez, los miedos de la maternidad, las formas de criar y reflexiona sobre los alcances de la crianza y la fuerza de la naturaleza.

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