A partir de este 1° de enero de 2021, en la Ciudad de Buenos Aires el consumo con tarjetas de crédito y débito de todos los bancos incluyen un Impuesto a los Sellos que representan el 1,2% de la compra realizada.

De esta forma, se puso en vigencia lo estipulado en el Presupuesto del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) para este año, aprobado el 10 de diciembre pasado en la Legislatura Porteña.

Asimismo, el objetivo del gravamen es incrementar la recaudación impositiva en aproximadamente 7.700 millones de pesos, aunque algunas estimaciones ponen la cifra en cerca de los veinte mil millones. Vale mencionar que están contempladas todas las adquisiciones realizadas con tarjetas registradas con domicilio en la capital, más allá de si la persona titular del «plástico» resida en otra jurisdicción.

Críticas a la medida

«Los impuestos deberían gravar otras cuestiones, como los grandes patrimonios o las transacciones financieras especulativas», declaró Julián Moreno, vicepresidente de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme), quien además expresó que «en un país donde el consumo representa las dos terceras partes del producto, la Ciudad se da el lujo de gravar con un impuesto al motor de la recuperación pos pandemia».

Por su parte, Gerardo Díaz Beltrán, titular de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), calificó de «insólita» la iniciativa, «porque quieren estimular la economía agobiando al que la pone en marcha y, en lugar de generar más incentivos para movilizar las ventas y la actividad productiva, le pegan al cliente».