Este viernes en el Noticero dialogamos con Amanda Martin, legisladora en la Ciudad de Buenos Aires por el Frente de Izquierda y secretaria de acción gremial de la Asociación Docente de Enseñanza Media y Superior (ADEMYS), acerca de las repercusiones, repudios y denuncias por los dichos de Soledad Acuña, ministra de Educación porteña.

«Hoy, en 2022, es muy tarde para salir a buscar a los chicos, seguramente ya están perdidos en un pasillo de una villa, cayeron en actividades de narcotráfico, tuvieron que ponerse a trabajar o perdieron toda su propia fe sobre las oportunidades de estudiar”, había expresado la titular de la cartera educativa de la capital. Estos dichos fueron repudiados por el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), que emitieron un comunicado en el que manifiestan que «las declaraciones de Acuña se desentienden de sus obligaciones como funcionaria y suman una dimensión más a la discriminación” e «implica un grave daño institucional que la ministra Soledad Acuña se haya dirigido de manera discriminatoria a la población receptora de sus políticas. Más aún tratándose de menores de edad de grupos históricamente vulnerados” y “con su discurso suma una dimensión más a la discriminación, al responsabilizar a los grupos vulnerados de su situación y realizar asociaciones infundadas y estigmatizantes en cuanto a niñez, criminalidad, pobreza y educación pública”.

Precisamente, Amanda Martin asegura «en primer lugar, lo que suscitó mayor repudio e indignación, más allá de la comunidad educativa, es equiparar a quienes tienen que dejar la escuela para buscar trabajo como estudiantes pobres que habitan las villas que, supuestamente y de forma natural, se vinculan al narcotráfico, como si todo fuera exactamente lo mismo. Pero reflexionemos y vayamos más allá de estas palabras, creo que también hay que decir que las propias declaraciones de la Ministra de Educación entendiendo que el problema de la deserción escolar es previo a la pandemia que, indudablemente se agravó, pero por responsabilidad de los gobiernos, porque no montaron un plan de acompañamiento, de computadoras, conectividad y becas, tampoco en la Ciudad de Buenos Aires, al respecto que diga que es tarde, que no se puede hacer nada, ella se estaba refiriendo a otras jurisdicciones, obviamente para diferenciarse. En abril, mayo y junio hubo al menos tres grandes movilizaciones de estudiantes de barrios muy pobres que se dirigieron al Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires con las listas, ellos mismos hicieron relevamientos de varias escuelas, sobre todo de nivel secundario, que no tenían computadoras, que le decían que pongan puestos de conectividad en los barrios y ayudas económicas, y el Gobierno de la Ciudad (GCBA) hizo todo lo contrario. Entonces, estas palabras agraviantes esconden su propia responsabilidad».

Asimismo, afirma que «otra vez hacen propaganda educativa, otra vez hacer de la educación un campo de disputa con nación y provincia, pero cuando se ven los datos duros del presupuesto educativo, de la falta de vacantes de todos los años de más de 20.000 niñas y niños en la escuela pública, uno tiene que decir que la Ministra: miente, omite su propia responsabilidad en la deserción escolar y se tiene que ir de su cargo, porque una Ministra que reflexiona de esa manera diciendo que los que se fueron del sistema educativo -porque es su misión- es tarde, es incompatible su permanencia en el Ministerio con la defensa de la educación pública y los derechos de niñas, niños y adolescentes, que vimos en pandemia cómo defendían su derecho a estudiar».

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