Ojalá se pudiera omitir una nota como esta, pero no. Otro fin de semana repleto de violencia. En los 4 días en los que hubo fútbol los incidentes o la provocación fueron protagonistas de parte de los hinchas tanto como de las fuerzas de seguridad.
El viernes se jugó una nueva fecha por las eliminatorias para el Mundial Brasil 2014 y la Selección Nacional enfrentó a su par colombiana. En las inmediaciones del Monumental, lugar elegido para el partido, la Policía Federal obligó a los hinchas del conjunto cafetero a sacarse las gorras, camperas, buzos y hasta camisetas, lo que provocó que algunos entren en cuero a la cancha. Recordemos que a los partidos en los que juega la selección no se puede entrar con remeras de equipos de fútbol, ya que se busca fraternidad y apoyo hacia el combinado nacional y no una rivalidad en las tribunas. ¿Con la reacción de parte de la fuerza policial qué se buscó? ¿Que los colombianos reaccionen de una mala manera y producir una disputa entre ambas partes?
Otro agravio se originó el sábado cuando se jugaba uno de los clásicos zonales, hablo de Vélez Sarsfield y All Boys. La previa al partido (al igual que el folklore que se genera en un partido de este estilo) fue cómica y tranquila. Sin embargo, ya comenzado el encuentro y sin haber entrado la totalidad de la parcialidad visitante, la fuerza de seguridad responsable de la Ciudad de Buenos Aires comenzó a reprimir a aquellos que, con su entrada en mano, querían ingresar al estadio José Amalfitani. Hay que tener en cuenta que All Boys, sin desmerecerlo en absoluto, es un equipo que no tiene la cantidad de simpatizantes que Boca Juniors o River Plate, pero que llena las populares. Entonces, es difícil que estos hinchas compren una entrada trucha porque es raro que se agoten. Lo que gestó la policía provocó que la gente de Floresta reaccionara y quisiera entrar a la fuerza. Acto seguido, los provocadores reprimieron y golpearon adolescentes y familias que solo querían estar presentes en un partido tan importante como el que se disputaba. A raíz de la reprimenda, los hinchas del «albo» (que se encontraban dentro de la cancha) comenzaron a romper los alambrados, y esto hizo que el partido se parara. A pesar de que los vándalos que rompieron la reja que divide el campo de juego de la tribuna hayan querido remendar el error, no hubo vuelta atrás. El partido se suspendió pasados los veintitantos minutos de juego y, de esta forma, el miércoles se reanudará el encuentro pero sin público.
Para sumar más dramatismo, el domingo nuevamente el fútbol se vio opacado por un acto de violencia. En el Monumental se enfrentaron River e Independiente. Está de más acotar que el «rojo» tiene un pie en la Primera B Nacional y que esto genera dolor, angustia y enojo en los hinchas. Cuando el partido iba 2 a 0 a favor del local, los hinchas del equipo de Avellaneda rompieron el alambrado de la tribuna que ocupaban y caminaron por un techo que resguarda a los locales. Estos inadaptados rompieron las butacas y las arrojaban hacia los distintos sectores en los que se encontraban los simpatizantes riverplatenses. Estos «buenos muchachos», como dicen algunos, no eran más de 20 pero provocaron que la atención del partido esté en ellos, sin mencionar el nerviosismo que le imprimen a los jugadores que tanto dejan estos últimos tiempos en la cancha. De más está decir que la Policía Federal y la seguridad privada que se contrata para este tipo de eventos brillaron por su ausencia y ni amagaron a tratar de apaciguar lo que se vivía en la popular visitante. Javier Cantero, presidente de Independiente, aseguró que se hará responsable de los gastos para reacondicionar la tribuna afectada.
Ayer lunes 11 de junio, cuando pensamos que todo lo vivido hasta entonces había sido demasiado, algo llegó para poner los ánimos aún peor. En el Estadio Único de La Plata se enfrentaban Estudiantes y Lanús en un partido con poco dramatismo, en horario laboral y, por ende, con poco público de ambas partes. Solo habían corrido 7 minutos de partido cuando Patricio Loustau decidió frenar el encuentro, ya que la policía bonaerense y la barra del «granate» estaban enfrentándose. Los incidentes tuvieron lugar entre el último cacheo y la entrada al estadio, cuando algunos “hinchas” que no tenían la entrada correspondiente quisieron ingresar. Se vivieron momentos de desesperación, hubo palazos y balas de goma. Por desgracia, uno de los proyectiles impactó en el pecho de un hincha de aproximadamente 40 años, conocido como “el Zurdo”, integrante de la segunda línea de la barra “La 14”. Rápidamente fue trasladado al Hospital Gonnet. Sin embargo, el barra ya había fallecido. Hay que resaltar que el árbitro del encuentro detuvo el partido cuando vio el caos y lo reanudó cuando divisó cierta calma. Durante el entretiempo se enteraron de la muerte del hincha y fue entonces cuando se decidió suspender el encuentro por decisión de Loustau, los presidentes de los clubes y los miembros de seguridad. Lo único que se sabe hasta el momento sobre la investigación policial es que tres oficiales fueron alejados de la fuerza y que se está evaluando la captura pertinente de los acusados.
Nuevamente, el fútbol argentino está manchado con sangre y todas las semanas se repite esta situación. Lo que debería ser un espectáculo para la familia, para despejarse luego de una semana de agotamiento, lo único que produce es la preocupación y la evidente y caótica realidad que envuelve a las barras y a las distintas fuerzas de seguridad. Es tiempo de que desde la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) se tome una medida ejemplificadora, y si esto significa que no haya más público en ningún estadio del país, que así sea. La vida de una persona y la integridad física de un hincha valen mucho más que un simple partido.
Fotos: Télam.

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