Mientras el posible Tratado de Libre Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea quedó en el ojo del incendio tras los cruces entre el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, y su par francés, Emmanuel Macron, por los incendios en la Amazonia, el bloque sudamericano firmó esta semana un acuerdo de libre comercio con el EFTA, la Asociación Europea de Libre Comercio conformada por Islandia, Noruega, Suiza y Liechtenstein.

Se espera que este bloque permita a las empresas de nuestra región acceder a un mercado que importa bienes y servicios por más de 500.000 millones de dólares anuales.

El subloque europeo tiene acuerdos de libre comercio con 35 países, entre ellos México, Chile, Canadá, Colombia, Costa Rica, y Ecuador y conforma un mercado de 14 millones de personas con alto nivel adquisitivo. El canciller Jorge Faurie señaló que «este acuerdo con la EFTA facilitará nuestras exportaciones a un mercado de altísimo poder adquisitivo de unos 14 millones de habitantes, donde el PBI per cápita de las cuatro naciones figura entre los más elevados del mundo».

El Jefe del Palacio San Martín remarcó que «el acuerdo permitirá potenciar las exportaciones argentinas en busca de mayor empleo» y «contribuirá a mejorar nuestra integración con países que poseen altos estándares institucionales y tienen un elevado nivel de desarrollo y equidad económica».

El ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, aseguró que «los acuerdos con EFTA y la Unión Europea abren para las pymes casi todo el mercado europeo y son una gran oportunidad para aumentar las inversiones». Ambos bloques europeos, consideró el ministro, «constituyen la principal fuente de inversión extranjera en la Argentina, con un stock de 37.000 millones de dólares», y afirmó que en los últimos tres meses se realizaron «negociaciones fundamentales para integrar a la Argentina en el escenario internacional».

Aranceles, exportaciones y regulaciones

«El tratado cubre temas arancelarios tanto como otros propios del comercio en el Siglo XXI. Se incluyen cuestiones de naturaleza regulatoria, servicios, inversiones, compras gubernamentales, facilitación del comercio y cooperación aduanera, obstáculos técnicos al comercio, medidas sanitarias y fitosanitarias, desarrollo sostenible, competencia, defensa comercial y propiedad intelectual», señaló la Cancillería en un comunicado.

El acuerdo involucra aspectos arancelarios y de regulaciones, servicios, inversiones, compras gubernamentales, facilitación del comercio y cooperación aduanera, obstáculos técnicos al comercio, medidas sanitarias y fitosanitarias, desarrollo sostenible, competencia, defensa comercial y propiedad intelectual. De acuerdo a lo señalado por la Cancillería, más del 97% de las exportaciones del Mercosur a los miembros del EFTA se verá beneficiada con un tratamiento preferencial.

Prácticamente la totalidad de las ventas argentinas a los miembros del EFTA está incluida en las negociaciones. Con esto hay nuevos destinos disponibles para la producción de carnes bovinas y aviares, vinos, maíz, miel, aceites vegetales y frutas frescas. El convenio implica la eliminación de los aranceles para las exportaciones industriales del Mercosur.

«Entre los productos con mejores condiciones de acceso destacaron: carne bovina, carne aviar, vinos, maíz, miel y aceites vegetales, entre otros. Por otro lado, se señaló que Suiza y Noruega concedieron cuotas bilaterales al Mercosur y acceso libre de aranceles intra-cuota para varias de las cuotas agrícolas consolidadas en la OMC», indicó el Instituto para las Negociaciones Agrícolas Internacionales (INAI) en un informe sobre el convenio.

Por su parte, el secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, Horacio Reyser, quien estuvo a cargo de las negociaciones en representación de Argentina, sostuvo que «este acuerdo es clave para el Mercosur y la Argentina en su proceso de inserción internacional y fortalecimiento de la competitividad de nuestras economías». «Los cuatro Estados de la EFTA son economías abiertas y desarrolladas con flujos comerciales que son sustancialmente más altos de lo que cabría esperar de un mercado con reducida población: en 2018 importaron bienes y servicios por más de 530.000 millones de dólares y registraron exportaciones por más de 630.000 millones», precisó.

El acuerdo firmado necesita ahora ser aprobado por ocho parlamentos, cuatro por cada uno de los bloques. Esto implica una demora de unos dos años hasta que esté operativo en su totalidad.