Este lunes el ministro de Educación, Nicolás Trotta, y su par porteña Soledad Acuña se reunieron en una conferencia de prensa (¿reflejo de la unidad nacional?) para abordar el tema del retorno a clases presenciales. Dicho encuentro fue posterior a una reunión que mantuvieron con el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta.

Esta pseudo grieta entre presencialidad versus virtualidad se instaló en la sociedad tras el anuncio realizado a mediados de enero por el Gobierno de la Ciudad, que ratificó el regreso a clases presenciales para el 17 de febrero… anuncio que generó la oposición por parte de los sindicatos ante la falta de un plan de vacunación para los docentes y la ausencia de información clara respecto al protocolo a implementar.

El ministro Nicolás Trotta realizó un recorrido por las provincias, sosteniendo en cada una de ellas que los protocolos son el «camino seguro». Cada jurisdicción educativa deberá adecuar sus propios protocolos para el ciclo lectivo 2021. Asimismo, manifestó “la voluntad del Gobierno Nacional de encarar este desafío de manera mancomunada con cada una de las jurisdicciones en diálogo constante, como hemos conversado con el Jefe de Gobierno, con todos los actores del sistema educativo, en diálogo con las familias”.

A su vez, anunció la realización de un Consejo Federal de Educación previsto para el 12 de febrero en la Residencia de Olivos y con la participación del presidente Alberto Fernández.

Por su parte, la ministra Soledad Acuña, que supo generar gran descontento en la comunidad educativa a partir de sus dichos peyorativos sobre la labor docente, expresó en la conferencia: «Para nosotros esta reunión ratifica la vocación mutua y la decisión de comenzar las clases de forma presencial el 17 de febrero en la Ciudad de Buenos Aires, es parte de un proceso participativo amplio que venimos llevando adelante hace meses, en el que hemos dialogado con docentes, con directivos, tanto de escuelas públicas como de gestión privada, con docentes sindicalizados, con sindicatos, con familias. Más de 2.000 familias participaron de este proceso para pensar y diseñar una nueva escuela, con distanciamiento social”.