El pasado viernes se anunció la extensión del Aislamiento Social Preventivo Obligatorio (ASPO) hasta el 25 de octubre, con restricción de circulación en distintos departamentos de 18 provincias del país. En franca contradicción con la cantidad de casos positivos (se llegaron a picos de 16 mil infectados en un solo día), el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) sorprende con la cantidad de aperturas realizadas. En este sentido, se encuentra la disposición sobre el trabajo de las empleadas domésticas, quienes a partir de esta semana están habilitadas para sus actividades laborales.

Desde el inicio de la pandemia, se sabe que este sector fue duramente golpeado. Según una investigación del CONICET y de la Universidad de Lanús, se estableció que solo entre abril y mayo fueron despedidas 6 de 10 trabajadoras, menos del 40% de ellas pudieron percibir sus salarios completos, algunos empleadores se negaron a pagar aguinaldos y, asimismo, son muchas las que no tuvieron la posibilidad de dejar de trabajar, exponiéndose ellas y sus familias. En términos económicos, la situación tampoco es alentadora: los sueldos están debajo del índice de pobreza (entre $17.000 y $24.000 y 180 pesos por hora de trabajo).

Ante este panorama, donde muchas son el único sustento económico en sus hogares, la gran mayoría se muestra predispuesta en retomar las actividades, con las garantías necesarias para el cuidado de la salud. Ahora bien, ¿cuáles fueron las respuestas del GCBA? En principio se creó la aplicación gratuita “Servicio Doméstico Retorno Seguro de OSPACP”, donde se brindan indicaciones respecto a los cuidados que se deben tener en cuenta en el desempeño de sus tareas y una autoevaluación. A su vez, se brinda el número 11 5050-0147 para consultas por WhatsApp.

Por otro lado, se dispuso que las trabajadoras asistan solo a un empleo, no utilicen el transporte público y deban llegar a su lugar de trabajo por sus propios medios o por transporte privado a cargo de los empleadores, incluso quienes residen en la provincia de Buenos Aires.

Además, entre algunas de las recomendaciones se expresa que la trabajadora asista en horarios de poco aglomeración de personas en el domicilio, el uso de tapabocas durante la realización de las tareas (te invito a intentar baldear una escalera usando barbijo) y llevar una muda de ropa, entre otros recaudos de limpieza y desinfección.

Me pregunto: ¿qué tan aplicable es la propuesta? ¿Qué sucederá en los hogares donde no se respeta el ASPO y estas mujeres deben ir a trabajar? ¿Cuál va a ser el accionar ante casos positivos de coronavirus? ¿Esta exposición se va a traducir en algún momento en medidas salariales?

Sin dudas, las propuestas son medidas cargadas de buena intención, pero demasiado distanciadas de la realidad del servicio doméstico.