Argentina supera los 140 días de Aislamiento Social Preventivo Obligatorio. Bajo este contexto, la crisis sanitaria que desató la pandemia de coronavirus en todo el mundo se encuentra parcialmente controlada -el uso de Unidades de Terapia Intensiva (UTI) a nivel nacional promedia 58,2% y en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) 68,6%- pero las consecuencias económicas, en muchos casos, serán difíciles (como mínimo) de revertir. Por este motivo, una de las medidas del Gobierno Nacional fue la iniciativa de otorgar un Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) a los sectores con menos recursos.

De esta forma, en promedio 1 de cada 5 personas en el país recibe el subsidio que va por su tercera entrega durante agosto. La cifra exacta es del 19,5% de la población, aunque hay regiones en las que este número es considerablemente mayor.

Precisamente, las provincias localizadas en el Noreste y Noroeste argentino son las que abarcan casi la mitad del incentivo, mientras que la Patagonia y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) son las que menos recursos del Estado requieren, con casi 14% y 12%, respectivamente.

Al respecto de los segmentos que perciben IFE, 5,6 millones (61,7%) son trabajadoras y trabajadores informales o desocupados, 2,4 millones (27%) están comprendidos por la Asignación Universal por Hijo (AUH) o Embarazo, cerca de 700.000 personas (7,8%) son monotributistas categorizados A, B o Social, 180.000 (2,1%) trabajan en casas particulares y aproximadamente 120.000 (1,4%) son becarias y becarios del plan Progresar, lo que arroja un total de 8,9 millones de habitantes.

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