«Rashomon» (1950) es una película del aclamado director japonés Akira Kurosawa. Está basada en dos relatos escritos por Ryunosuke Akutagawa (1892-1927). El primero de ellos sirvió para definir el inicio del film, que tomó como referencia de la historia la presencia de un hombre miserable que espera, bajo el portal de Rashomon, el cese de la lluvia. Mientras que el segundo cuento del autor nipón proporcionó las bases argumentativas de la trama, al utilizar los mismos tres personajes narradores (un mendigo, un leñador y un monje) para rememorar dos acontecimientos dramáticos: una violación y un asesinato. Dichos eventos son relatados por cada uno de ellos de manera distinta, produciendo una innovadora forma de abordar la edición de la película que -al incorporar recursos como el flashback, los travellings dentro del bosque y los sutiles movimientos de cámara que nos sitúan elegantemente en el espacio-, se mantiene hasta la actualidad como una entidad cultural poderosa.

La plástica del performance

Aunado a esto, hay que mencionar el valor estético de las interpretaciones, ya que su expresividad corporal y el manejo de la voz no solo dan muestra de un registro completamente diferente al occidental sino que, por otra parte, en algunas secuencias -específicamente en una en la que presenciamos la declaración de una médium poseída por un fallecido-, remiten al teatro Kabuki, un género de la tradición japonesa en el que los actores llevan rostros muy blancos, con líneas que enfatizan personajes arquetípicos, peinados y pelucas elaborados o de grandes proporciones e interpretan sus roles de forma plástica al utilizar el cuerpo para componer poses y realizar movimientos de danza.

Setenta años de gloria

En el 2020 se estuvieron celebrando los 70 años del estreno de este film. Recordemos que en 1951 se alzó con el León de Oro a la mejor película en el Festival Internacional de Cine de Venecia, a lo que le siguió un Premio Oscar en 1952 como mejor película extranjera.

Una estructura vanguardista

Es mucho lo que se escribió sobre «Rashomon», tanto que en un ensayo escrito por Parker Tyler -reconocido escritor, poeta y crítico-, este comparó la estructura espacial y temporal de la película con movimientos artísticos como el cubismo y el futurismo, propuestas vanguardistas de la modernidad que planteaban la reconfiguración de la realidad a través de la fragmentación de los objetos que después eran reconstruidos en un mismo plano teniendo en cuenta sus diferentes ángulos (cubismo), y el movimiento, representado a partir de la continuidad de objetos hechos con líneas vivaces y colores transparentes (futurismo). De manera que es evidente la multiplicidad de lecturas que se realizaron a partir de la propuesta del director japonés, dentro de las que también destacan su reflexión sobre la construcción discursiva de la realidad y la complejidad de la psicología humana.

Una obligación cinéfila

Hasta acá, lo que pretendí es exaltar algunos de los aspectos reconocidos en este maravilloso clásico por la crítica, la historia del cine y de las artes visuales, a modo de presentación, y al mismo tiempo de invitación, para que quienes lean esta nota se animen a buscar la película, sumándola a su horizonte de referencias culturales. Podés ver el film, junto a otras producciones de Kurosawua, en la plataforma de streaming qubit.tv.