Contrariamente a la broma que abunda en la sociedad argentina actual (tan fragmentada e irascible) de bautizar a todo lo que se establezca con el nombre del expresidente Néstor Kirchner, en la Base Esperanza localizada en la Antártida la escuela 38 dejó de llamarse Julio Argentino Roca para tener un nombre mucho más representativo (en cuanto a valores democráticos) para la educación de los más chicos: Presidente Raúl Ricardo Alfonsín.
«No es un homenaje a su persona, es un homenaje al pueblo de la Nación Argentina que pudo construir la democracia» expresó el diputado por la Unión Cívica Radical (UCR) Pablo Blanco, luego de la sesión especial del miércoles 19 en la que los legisladores de Tierra del Fuego aprobaron el cambio de nombre.

Foto: www.antartidaabierta.com

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Esta noticia podría perderse en la multitud de acontecimientos que constantemente invaden nuestra pantalla (ya sea del televisor, de la tablet, del celular o de cualquier otro dispositivo), pero si consideramos que no hace más que algunos días atrás algunas personas (y por suerte podemos decir que son solo algunas) manifestaron públicamente acabar con un gobierno elegido democráticamente, o menospreciaron los logros que generaciones de argentinos conquistaron con mucha sangre, sudor y lágrimas, actos como el mencionado nombramiento del establecimiento educativo cobran valor y permiten creer que no todo está perdido. Y el hecho se vuelve superlativo, porque si el futuro de nuestra sociedad hoy está en la escuela, qué mejor prédica que empezar con el cambio ahí mismo, y valga el juego de palabras, en la Base Esperanza.