No hay nada más lindo que la familia unida: Las distintas representaciones de los asesinatos del clan Manson.
“Mucha gente que conocí en Los Ángeles considera que los ‘60 terminaron abruptamente el 9 de agosto de 1969” escribió Joan Didion en su libro «El álbum blanco» donde repasó los hechos más llamativos que formaron la cultura durante esa década
Previo a la fascinación por el true crime y los miles de documentales, docuseries y podcast que cubren desde los casos más grandes y polémicos, hasta los locales, durante la década de 1960 hubo una “familia” que shockeó a toda una generación y logró ser el golpe final que acabe con un movimiento. La familia Manson vivía en el Rancho Spahn, estaba compuesta por Charles Manson, líder y deidad de este grupo, y un gran número de jóvenes, principalmente de clase media y media alta que querían vivir bajo el mandato del movimiento hippie.
A 57 años de los asesinatos de Sharon Tate, Jay Sebrin, Abigail Folger, y su novio, Voytek Frykowsk en manos de Tex Watson, Katie Krenwinkel y Sadie Atkins, se analizará como tres directores en distintas épocas representaron la noche de los asesinatos en 10050 Cielo Drive.
La primera nunca se olvida
«Los crímenes del Clan Manson», fue la primera película que se realizó después de los juicios al clan. El telefilm fue estrenado en 1976. Si bien el largometraje es una ficción -énfasis en el prefijo largo, ya que tiene una duración de 180 minutos-, es muy similar a lo que hoy encontraríamos en un reportaje especial de un caso. El foco está en ser lo más fiel a la realidad, la película se basa en el libro que escribió el fiscal Vincent Bugliosi. El director Tom Gries, inicia su película con una breve introducción del caso, y luego de los títulos, que están acompañados por la canción Helter Skelter, se escuchan las voces del crimen, y cómo reaccionan vecinos, el espectador sabe lo mismo que ellos. Luego se observa a un operativo policial que devela la escena del crimen, se muestran los cuerpos y se pone un acento en la violencia que sufrieron, aunque teniendo en cuenta que el público va aumentando su umbral de tolerancia hacia la violencia que ve en pantalla, es muy probable que el impacto de las imágenes haya sido mayor en los televidentes de 1980, que en un visionador de actual. El cuerpo sin vida de Sharon Tate, se muestra en menos de un segundo, pero aun así genera una conmoción muy grande. Durante el resto de la película, se recrean distintos hitos -si podemos llamarlos de esa forma- de La Familia, principalmente a través del testimonio de Linda Kasabian, una de las cómplices de los múltiples asesinatos. Hacia el final de la película, situados en el juicio, la voz en off de Linda relata el momento desde que salieron del Rancho Spahn hasta que llegaron a la mansión que alquilaba la actriz de «Valle de las Muñecas», por momentos hay una doble exposición donde conviven la recreación de la violencia y los gritos de esa fatídica noche de agosto, en superposición con la imágen de su conmoción durante el juicio. En la misma se ve a los participantes, Tex, Katie, y Sadie ingresar a la locación, pero cuando aparecen flashes de las víctimas, casi siempre está sobreimpresa la imagen alterada de Kasabian.
Los ángeles de Charlie
En el 2018, un año antes de que se estrene la aclamada «Érase una vez en Hollywood», la directora Mary Harron estrena «Charlie says», una película donde el foco no está puesto en el juicio, si no que transcurre durante el encarcelamiento de de Leslie Van Houten, Katie Krenwinkel y Sadie Atkins. En la prisión comienzan a tomar clases y a leer libros que hacen que cuestionen las creencias adquiridas bajo el ala de Charles Manson. A través de flashbacks, hacen hincapié en los procesos de alienación a los que eran sometidas y con sus recuerdos van construyendo el camino que las llevará nuevamente a los hechos en la casa en Cielo Drive.
En la noche de los crímenes, vemos nuevamente a Tex en el auto, hablando con el resto de sus cómplices, pero en este caso predica la importancia del rol de Charlie en el Apocalipsis. La siguiente escena es directamente los cuerpos muertos, llenos de sangre de los amigos de Roman Polanski, en el interior de la casa con una iluminación lúgubre se encuentra Sharon Tate, suplicando que la dejen tener su hijo antes de matarla. Los planos cerrados, picados y contrapicados connotan desesperación, encierro y refuerzan la sensación de desigualdad de poder. El plano de la víctima está realizado desde arriba, representándola vulnerable y pequeña, mientras que el plano de sus victimarios está realizado desde abajo, demostrando el control que tienen sobre ella. En esta interpretación de los hechos, el desconcierto de los actores tiene un protagonismo mayor que en la narración de Tom Gries. Dudan por unos instantes sobre cómo proseguir ante las súplicas de la mujer embarazada que tienen delante, y la cantidad de sangre que mancha su cuerpo -principalmente sus caras- dejan en evidencia lo violento de sus actos. Hasta que finalmente Tex Watson, en este caso interpretado por Chace Crawford, ataca a la actriz. A pesar de que solo somos testigos de un corte, basta para representar lo que pasó a continuación.
Estas secuencias se diferencian de las imágenes de la película del ‘76, debido a que en el telefilm el foco principal está situado en la narradora, Linda, que está completamente iluminada en una corte. El punto dramático se encuentra en las actuaciones más violentas, los gritos, las corridas, y el resignificante de la superposición. Durante esa escena, la canción de los Beatles irrumpe con violencia generando más caos, en contrapunto de la película de Mary Harron, en la cual la banda de sonido instrumental crea una tensión que acompaña de una forma distinta los acontecimientos.
A diferencia de «Los crímenes del Clan Manson», «Charlie says» y «Érase una vez en Hollywood» señalan la relación entre Manson y los Beach Boys y su productor Terry Melcher. Estas ficciones coquetean con la posibilidad de que el líder de la secta haya visitado a Sharon Tate días previos a su muerte, y la dinámica de la escena es bastante similar. Tanto Margot Robbie como Grace Van Dien interpretan a la fallecida actriz como una mujer etérea, inocente y simpática, que cuando ve a este hombre frente a su casa, se ve perturbada y dubitativa pero no de una forma exagerada, y a la vez no es agresiva con este desconocido, es amable.
El elefante en la habitación
Si bien fue mencionada anteriormente, no profundicé en la película de Quentin Tarantino que todos nombran entre sus favoritas. «Érase una vez en Hollywood» está atravesada por muchos temas, entre ellos el que nos convoca hoy. Pero ¿Vale hablar de la película en este caso si no es fiel a la realidad? Considero que sí, ya que la construcción de la tensión se basa en la incertidumbre. ¿El clan atacará a Sharon Tate, o a Cliff y Rick? ¿Acaso ambas casas serán víctimas?
En esta narrativa alterna que plantea Tarantino, el clan ataca a Cliff, y a Rick Dalton. Éstos contraatacan con acciones que desarman e inhabilitan al cuarteto de Manson. Al presentarse este nuevo escenario, una secuencia de pelea llena de gore, la escena ya no es de una tensión angustiante, si no que evoca otras sensaciones, es un recordatorio de que estamos en el terreno de la ficción y remite al estilo que caracteriza al director.
Al igual que el primer film mencionado en este texto, la película de Tarantino ambienta con canciones ya creadas. Pero el efecto que busca dar es distinto, «You Keep Me Hangin’ On» no connota caos entre las escenas de violencia, sino que acompaña aumentando la expectativa, hasta finalmente desaparecer en la secuencia en la que Mickey Madison se convierte en un s’more.
Y finalmente, finaliza la película con la presencia de una Sharon Tate viva, feliz de conocer a Rick Dalton, afortunada porque en dos semanas va a tener a su hijo y está rodeada de sus amigos. Quentin logra crear una falsa nostalgia agridulce, por unos minutos, la historia cambió.
Para despedir este escrito en una nota menos deprimente, me parece simpático compartir dos curiosidades. Tanto «Los crímenes del Clan Manson» como «Charlie says» están basados en libros, mientras que la novela “Érase una vez en Hollywood” fue escrita después del estreno de la película homónima. Y la segunda curiosidad, es que quien interpreta a Manson en la película del 2018 es nada más ni nada menos que el undécimo Dr. Who, Matt Smith.