La región de Medio Oriente es azotada frecuentemente por una batalla, sea interna o externa. Desde la invasión de Estados Unidos a Irak y el derrocamiento de Sadam Hussein al mando del poder iraquí, esta nación no volvió a ser la misma. IRak es un país repleto y rodeado de petróleo por donde se perfore, pero sumergido en una profunda crisis de reconstrucción que parece no tener fin. Primero la guerra en Irak con la invasión de Estados Unidos, luego los atentados constantes por diferencias entre ramas religiosas y, por último, el Estado Islámico que devastó a todo el país.

Luego de un periodo de breve calma, a pesar de las tropas militares norteamericanas en conjunto con la policía local y abatiendo a lo que resta del Estado Islámico (ISIS), el país convivía sin sobresaltos hasta hace una semana. El pasado 1° de octubre Irak volvió a sucumbirse en una crisis, esta vez proveniente de la mala administración política y la corrupción existente, sumadas al servicio de transporte público.

Los ciudadanos de Bagdad decidieron, a través de redes sociales, reunirse y salir a las calles a protestar por estos inconvenientes. Los jóvenes en su mayoría no poseen trabajo y este fue uno de los reclamos marcados en estas protestas, al igual que la tremenda corrupción en la que está inmersa Irak. Por eso, las primeras protestas fueron numerosas y al enfrentarse con la policía comenzó la violencia, hasta desencadenarse en brutales represiones del ejército.

Las protestas, que fueron dirigidas con mensajes claros hacia sus gobernantes y a la ocupación extranjera en el país, produjeron violentos enfrentamientos con los manifestantes que, luego del primer día, salieron nuevamente. El primer foco de concentración masivo se dio en el barrio de Sadr en Bagdad y posteriormente se reprodujo en todos los puntos del país.

El saldo de la violencia en las calles se cobró la vida de más de 100 personas durante los 6 días, que llevaron a una profunda crisis social, con un saldo de aproximadamente 6 mil personas heridas. Las muertes que resultaron de estas protestas, en algunos casos, estiman que fueron por un excesivo uso de la fuerza.

Asimismo, como saldo de estas manifestaciones se prendieron fuego varios edificios privados, entre ellos algunos medios, como para entender la gravedad de la situación que vive hoy Irak, un país repleto de petróleo sumergido en una crisis social que demuestra cómo los efectos de las intervenciones lo desestabilizaron y difícilmente pueda reponerse rápido de años de desidia.

Toque de queda

Los medios locales informaron que fueron detenidos militares y están bajo observación debido al exceso de la fuerza utilizada en las protestas. Además, se investigan las muertes que sucedieron, y las fuerzas militares esta semana liberaron los barrios que custodiaban para que pasen a tener control las fuerzas policiales. En los primeros días se decidió implementar el toque de queda, algo que ya levantaron para calmar las aguas.

En solamente una semana, manifestaciones de todo tipo se dieron Irak, algo que puede ser visto como algo menor pero no es para perder de vista. Recordemos que la famosa Primavera Árabe comenzó con situaciones similares y luego se reprodujo por todo Medio Oriente. Y, para sumar a la crisis que se produce en el país petrolero, Estados Unidos le «soltó la mano» a los kurdos, por lo que podría generarse un nuevo conflicto con resultados desastrosos. Llegó una leve calma, pero no se sabe cuánto puede durar.