Gracias a la noticia que habla de “la invisibilidad”, la misma que dice que «hay un grupo de científicos canadienses que diseñaron el camuflaje para su utilización en el campo militar», además de saber que este es liviano, barato e indetectable para visores infrarrojos, ¿sabías que la mitología está plagada de historias donde se usaron capas, anillos o cascos que le otorgaban, a aquel que los portaba, el poder de ser invisible?

Capa de frodo invisible

Capa de Frodo invisible. Foto: www.cookingideas.es


Sin ir más lejos, en «El Señor de los Anillos” a Frodo Bolsón le regalan una capa que fue creada por los elfos construida con un material muy particular para protegerse del mal. La forma de protección era la inmaterialidad.
Otro con similitud de coincidencia fue Harry Potter, que heredó dicha capa gracias a un antepasado de su familia, Ignotus Peverell. Este personaje tenía dos hermanos y con él portaban las tres reliquias de la muerte, de las cuales una era la capa de la invisibilidad.
Anillo de El Señor de los Anillos. Foto: www.forodefotos.com

Anillo de El Señor de los Anillos. Foto: www.forodefotos.com


Bilbo Baggins (o Bolsón) fue portador de un anillo mágico que encontró en el suelo de las montañas nubladas y donde, para poder retenerlo, hizo un juego de acertijos con Gollum, quien fuera el portador anterior a este. Vale mencionar que dicho anillo tenía la misma particularidad: permitía ser invisible.
En la mitología griega, el Dios que tenía el poder de hacerse intangible era Hades, el Señor del Inframundo. En lugar de llevar una capa o un anillo este portaba un casco, que fue regalado por los cíclopes en la batalla liderada por Zeus contra Cronos. En esta misma batalla Zeus adquirió el rayo y Neptuno el tridente, símbolos de poder de los dioses.
Casco de Hades. Foto: www.flickriver.com/photos/mgartstudio/4866775072/

Casco de Hades. Foto: www.flickriver.com/photos/mgartstudio/4866775072/


Hades solía prestar a Mercurio el casco invisible, especialmente cuando este tenía que entrar al Tártaro y trasladar las almas de los difuntos hasta su última morada. También le facilitó este elemento cuando peleó con el gigante Hipólito.
Además, tenemos a Sigfrido (en la mitología germana), que extrajo de los tesoros de los Nibelungos un casco que volvía  invisible a quien lo usara.
En definitiva, no hay nada nuevo bajo el sol, solo tenemos que esperar que los hombres de ciencia le den la razón a los hombres de creencia. Lo más maravilloso de todo esto es que en la nueva era los velos se descorren porque la humanidad ya está preparada para ver.