El ser humano ya no tiene límites para tanta maldad, ya ni se respetan las fiestas santas. Hasta nos habituamos a brutales atentados, filmados y como sacados de una película de acción que se vuelven realidad. Pero como lo vemos «de lejos» no nos conmueve. El Papa Francisco lo había dicho ya hace unos meses, «nos acostumbramos ver la muerte por la TV» y eso es lo que está pasando hoy día, el mundo naturalizó ver la muerte por la pantalla y no reaccionamos ante semejante matanza. El estar a más de 20 mil kilómetros de distancia no significa que sea algo común y ajeno a nosotros.

Cientos de víctimas

El último sábado 15 de abril, mientras se celebraban las Pascuas en todo el mundo, en Siria ocurrió uno de los ataques más brutales de toda la guerra. Se estaba desarrollando una evacuación a través de cientos de colectivos para la población de los pueblos de Al-Fua y Kafraya en la ciudad de Idlib. Mientras se realizaba dicha evacuación, un kamikaze a bordo de un camión camuflado como asistencia humanitaria apuntó directamente contra el convoy que estaba esperando subir a miles de pasajeros.
Según cifras del Organismo Sirio de Derechos Humanos (OSDH), las victimas por el ataque ascienden a 126 muertos, entre ellos 68 niños, todos oriundos de los pueblos de Al-Fua y Kafraya. La evacuación se produjo al norte de Alepo, en la localidad de Al Rashidin. Esta zona es de mayoría chií, por eso los terroristas apuntan contra estas áreas que son a las que el gobierno sirio le brinda mayor apoyo.
Al momento, nadie se ha adjudicado el ataque pero se cree que la autoría corresponde al Estado Islámico (ISIS). Por su parte, el gobierno sirio pidió a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que se exprese y condene este ataque. Según el organismo de derechos humanos de Siria, el gobierno está dispuesto a evacuar más de 30 mil personas de estas localidades, que son, en su mayoría, chiitas. El gobierno también calificó estos ataques como terroristas que están atacando a la población porque están perdiendo territorio en el campo de batalla. Es decir que para el gobierno sirio estos actos vienen del lado de los rebeldes y los yihadistas, a los que denominan terroristas.

Cientos de miles de víctimas

«Hubo una gran explosión y tratamos de cubrirnos con nuestros hijos, se movió todo el colectivo y los vidrios se rompieron», se repetía entre los testigos. Las imágenes conmueven: se pudo ver al camarógrafo árabe Abd Alkader Habak, quien luego de la explosión y de socorrer a un niño entre sus brazos, yace llorando al costado del mismo niño, ya sin vida.
Este conflicto que data de 2011 ya lleva más de 320.000 muertes en Siria y hay que comparar cifras con Irak, donde solo Mosul y su batalla se han cobrado más de 500.000 muertes, cifras escalofriantes que nadie debería dejar pasar.
De esta manera, vivimos una fecha como son las Pascuas muy tristes para la población en Siria y también para todo el mundo. El conflicto se recrudece y las imágenes son cada vez más terribles. Por su parte, la ONU sigue ausente en Siria, deja todo al azar entre las potencias mundiales y nada ni nadie hacen creer que esto va a tener un final feliz. El Papa Francisco pidió especialmente paz en esta fecha, ¿será posible concretarse el pedido?