Y sí, muchachas y muchachos, seguimos en pandemia. Tan tediosa como productiva para algunos. Otra vez puertas adentro (al menos lo mayor posible). Siento que ya pasamos la época de los discos de cuarentena, que creíamos únicos, pero no… esto sigue. Ahora se viene la época de «todo eso que hacemos cuando los planes que teníamos pensados se nos fueron a la mierda».

The Black Keys nos presenta «Delta Kream», su disco número once. Uno que parece salido de una película de Quentin Tarantino, con polvo, de vaqueros y forajidos. Este disco fue realizado durante las pausas de la gira del anterior álbum, «Let’s rock» de 2019.

Este dúo de Akron, Ohio, nos introduce a la producción más íntima de su larga discografía, en la que grabaron versiones de canciones de grandes artistas como Kimbrough y Burnside, que inspiraron a Dan Auerbach y Patrick Carney a hacer este disco tradicionalista de blues sureño de Mississippi. El hecho que sea un disco de covers no solo no les saca mérito sino que las interpretaciones de los temas, llevadas al sonido actual, hace que sea una obra de arte atemporal. Es importante destacar que lo grabaron con Kenny Brown y Eric Deaton, integrantes de aquellas bandas, como si fuera poco.

Es probable que más de uno quiera hablar de «Delta Kream» como un bonus track o un simple disco de compilaciones o lados B. Pero para saber hilar este disco netamente rutero, cabe destacar que The Black Keys supo darle brillo y justicia cultural a la hora de elegir las versiones: 11 canciones y 1 hora con un solo sentido, como si fuera una sola canción, un solo viaje onírico, sin muchos riffs ni momentos «épicos» pero sí con una atmósfera de libertad sonora de los viejos tiempos, donde sacan lustre más a la melodía que a la lirica.

Asimismo, entre los puntos altos del trabajo podemos notarlos al comienzo con «Crawling Kingsnake», «Poor Boy a Long Way From Home» y «Going Down South», para que al final, como en las películas clásicas, veamos cómo el auto se disipa en el horizonte.

Tal vez termines como yo una tarde de domingo escuchando a viejas glorias del sur de Estados Unidos y pensando que nuestra biblioteca musical se amplió. El disco logró su cometido.