«Sí, el hombre era un voyeur pero, ¿no somos todos voyeurs?» provocaba Alfred Hitchcock en esa larga y memorable entrevista que le dio a Francois Truffaut y que se titula «El cine según Hitchcock», en el año 1966. Entre los tantos asuntos que se dialogan en ese libro (devenido hoy en uno de los elementos del «starter pack» del estudiante de cine), me detengo en la película que evoca esta pregunta inicial, «La ventana indiscreta» (Rear Window, 1954).

En el film, el fotógrafo L. B. Jeffries (James Stewart) se encuentra sentado en una habitación con una pierna enyesada, inmóvil. Y mientras reclama por el día en el que podrá volver a salir al mundo exterior, se concentra en el que hay a través de su ventana. Esa acción lo va a llevar a descubrir un posible crimen y obsesionarse con la cuestión hasta resolverla, pero ese no es el punto en este momento, sino concentrarnos en su circunstancia.

«Tienes que sacarme de aquí. Llevo 6 semanas en este departamento sin otra cosa que hacer más que mirar por la ventana», eso dice Jeff por teléfono. En este momento debo decir que, quien escribe, lleva casi dos semanas en casa y, a raíz de ello, incorporé una nueva actitud: cada vez que escucho un ruido de algo que está sucediendo afuera, debo mirar por la ventana. En esa acción me reconocí un poco Jeff, renegando de ese tiempo que parece muerto pero que se alimenta de cosas aún más mínimas que la cotidianidad misma. Observar por una ventana es, a simple vista, una de las acciones más pasivas, casi una no acción, pero a través de ella se va a desatar la mayor aventura a posteriori en la película. Además del acto analógico y romántico de mirar por la ventana, en nuestra época añadimos la acción compulsiva de mirar virtualmente.

Convocamos para conversar sobre esto a Jesús Baena, psicólogo y fotógrafo que, desde Panamá, nos dice que «el tema del voyeurismo me parece que puede redireccionarse a que experimentamos el mundo a través de nuestros sentidos. Tocamos, olemos, probamos, vemos todo lo que nos rodea para comprenderlo y satisfacer nuestra curiosidad humana, que es lo que nos ha llevado a crear y descubrir. Como la mente funciona así, buscando estímulos que nos hagan sentir vivos, al estar en encierro, la visión es casi el único sentido que nos permite seguir descubriendo cosas».

¿Por qué una de las mejores películas que podemos ver en cuarentena es «La ventana indiscreta»? Porque a diferencia de las que nos asfixian, Hitchcock expande los límites del mundo hacia todo aquello que puede comprender la mirada y no lo cierra de las paredes para adentro. Porque podemos, y quizás nos haga un poco mejor, ver una película que hace del encierro una aventura y no el pánico, como nos sugiere en su ranking alguna plataforma. Pero, además, porque es «La ventana indiscreta», y más allá de cualquier empatía particular que nos puede despertar en este momento, una de las mejores para ver en cualquier circunstancia.

Hoy nuestro mundo se proyecta a través de nuestras ventanas físicas y virtuales, donde cada historia de Instagram o cada video en vivo podemos pensarlo como un pequeño balcón donde encontrar lo que el director refería sobre su propia película y la construcción del espacio como «al otro lado del patio, hay cada tipo de conducta humana, un pequeño catálogo de los comportamientos (…) lo que se ve en la pared del patio, es una cantidad de pequeñas historias, es el espejo, de un pequeño mundo».

Jesús Baena suma: «Llega un punto en el que lo que podemos experimentar y sentir dentro de casa no es suficiente, queremos más. En Jeff el precedente es que es fotógrafo, sí, pero más allá de eso, es simplemente que es humano. Al igual que nosotros. Encerrado, intentando llenar nuestros ojos de memes, noticias, películas, series… todos somos Jeff, él veía a sus vecinos a través de lentes telescópicas, nosotros al mundo a través de las pantallas».

El helicóptero, la rutina de gimnasia y los balcones de esa secuencia inicial se parecen a los días que estamos viviendo de alguna manera la mayor parte de nosotros y nosotras, con preocupación o aburrimiento. En la misma entrevista citada, Francois Truffaut describe la acción de Jeff como algo que quizás también sea un espejo de nosotros mismos como observadores y observados, dice «James Stewart ve desde su ventana no determinados horrores sino el espectáculo de las debilidades humanas».