Como ya sabemos, las impresoras en 3D se pueden utilizar para hacer muchas cosas y, entre muchos productos, prótesis. Sin embargo, no solo pueden fabricarse para personas sino también para animales. Sí, eso fue lo que le ocurrió a un gallo que había perdido sus patas a causa del congelamiento.

El animal fue descubierto por servicios de asistencia animal en Calgary a principios de 2015 y el doctor Daniel Pang, profesor ayudante de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de esa ciudad canadiense, fue quien lo ayudó a volver a caminar.

Para ayudar a que el ave pudiera volver a desplazarse por sí misma, Pang se contactó con su colega Mark Ungrin, que tiene una impresora 3D en su laboratorio, y diseñaron una prótesis para el gallo. Pang explicó que el animal «solo tenía unas puntas para caminar y en realidad se desplazaba a los saltos». Por eso, «junto con Mark estábamos preocupados por el daño físico que pudiera tener el ave. No sabíamos si podría tener un comportamiento normal para un gallo o si sería capaz de huir de predadores o situaciones peligrosas».

Ambos veterinarios recibieron la colaboración de Douglas Kondro, un estudiante de ingeniería mecánica, para poder fabricar las prótesis necesarias. Según los especialistas, las nuevas patas artificiales del gallo son lo suficientemente resistentes para soportar el uso y peso del ave, pero a la vez son sumamente flexibles para garantizar su comodidad. Igualmente hay que mencionar que fue el segundo par de patas artificiales el que se pudo adaptar al gallo, ya que el primer prototipo falló. «Las primeras prótesis no funcionaron. No podia caminar realmente y se caía continuamente. Estaba muy decepcionado», dijo Kondro.

La versión 2.0, por el contrario, fue exitosa. «Estaba muy emocionado de verlo caminar como un gallo nuevamente», señaló el estudiante. Para fabricar las patas «hice algunos moldes de las tocones que tenía y las escanee para hacer un modelo por computadora», indicó Kondro. Posteriormente, «trabajé con las patas de un pavo que también escanee y las comparé para lograr un negativo de las patas. Entonces imprimí los tacones y los pies nuevos y los pinté con siliconas para que sean resistentes y robustas pero flexibles y suaves para el gallo».