¿Alguna vez les pasó de ver una película que ya sabían de antemano que les iba a gustar? A mí me pasa bastante seguido. Uno se hace una idea en la cabeza de lo que cree que ese film va a ser, por qué la dirige tal director o por qué se trata de «equis» cosa, o bien por qué actúa tal o cual persona. A veces pasa que uno va al cine o se baja una película y jura que va a ser la mejor película del mundo y se encuentra con un fiasco. Este no fue el caso. «Happythankyoumoreplease» cumplió exactamente con las expectativas.
Primer dato interesante es que el director de la película es Josh Radnor. Capaz que ese nombre no les dice nada, pero… «Haaaaave you met Ted». ¿Les dice algo?
Si siguen sin saber sobre quién escribo pueden perfectamente dejar de leer, o no, mejor sean un poco más amables, salgan de sus casas, vayan a comprar 5 kilos de helado e instálense en la comodidad de una cama, con computadora en falda y pónganse a ver las 8 temporadas de «How I met your mother». Para el que ya vio por lo menos 4 temporadas de la serie, sabe lo que significó para mí encontrarme con una película dirigida y protagonizada por él.
Vuelvo al tema de «Happythankyoumoreplease». Se estrenó en el 2010, ni de casualidad acá en Argentina, pero la gente de I-Sat tiene la bondad de pasarla bastante seguido. Si no, siempre existe Cuevana para aquellos con suerte y buena internet.

La película cuenta tres historias paralelas, los personajes se conocen, así que no es una de esas donde estás preguntándote todo el tiempo en qué momento se van a chocar. Acá esta Sam, mejor amigo de Annie, que se encuentra con un nene en el subte y se lo queda. Annie busca el amor en los peores lugares y también está Mary Katherine, prima postiza de Sam, con algunos problemas de pareja. La película no habla de nada en concreto… o de muchas cosas. De la definición de amor, de la demostración de afecto y sobre todo de Nueva York. Sam conoce a Mississippi y se enamora automáticamente. La invita a vivir a su casa, por lo menos como un experimento y ahí se pone en juego todo lo que Sam está dispuesto a hacer o a dejar de hacer por amor.
Será porque soy mina, o porque estoy sensible o porque tengo un gusto inmundo, quién sabe, la realidad es que llenó con creces mis ganas de verme una linda película en una horrible trasnoche de martes lluvioso.
De Josh Radnor como director se lo va a poder apreciar en “Liberal Arts” con la hermana menos famosa y mucho más talentosa de las Olsen. En esta película se luce bastante, utiliza una cámara en mano constante. Pero no esas de película de terror pedorra (véase “Proyecto Blair witch” y cualquier otro intento fallido como “Rec” en su versión americana o española, lo mismo da), es de esas cámaras en mano que transmiten movimiento y confusión, pero no del entorno, sino de los personajes.
Hace un tiempo fui al cine a ver “Los Juegos del Hambre” (ya mencioné mi gusto, ¿verdad?) y no pude prestarle atención a nada más que a la manera en que estaba filmada. La cámara se movía por todos lados, nerviosa, como si el camarógrafo esté pasando por un ataque de epilepsia o tenga un Parkinson inminente. Sentí que esa característica ( y supongo que suficiente razón por la cual “Los juegos del hambre 2” no la dirige la misma persona) no solo que arruinó un film sino que me hizo querer más. Pero no ese «quiero más » de los jugos, sino un quiero más de insatisfacción, de no alcanzar a satisfacer. A mí me gustan los quiero mas de gula, no de muerta de hambre. «Happythankyoumoreplease» tiene ese tipo de movimientos de cámara que me dan gula, tienen lo que necesito y más. Me dan el punto justo de intriga y me dan ganas de seguir mirando.
No siempre me gustaron las historias corales, de hecho, no creo recordar ninguna película coral que me haya gustado (mentira: “Love actually” la amo) mas allá de «Rocco y sus hermanos», pero ese es otro cine, otra vida. En esta en particular no me molesta para nada, tal vez porque los personajes desde el principio están emparejados con mucha naturalidad.

El papel de Mississippi, festejante (como diría mi abuela) de Ted, digo Sam, lo hace la bellísima Kate Mara. De ella me enamoré en «Nip Tuck», donde hacía de novia bisexual del hijo de uno de los protagonistas. Después la vi muy poco tiempo en un mini cameo en «Entourage» y después me cautivó como psycho killer en “American horror story”. Como pueden ver, siempre la conocí por las series, así que cuando me la encontré, medio de casualidad en esta película, me llevé una gran sorpresa. Además de ser divina y cantar bastante decentemente, siento que puede mover músculos en la cara que muchas otras actrices no podrían. Es raro, quizás es una sutilidad extraña que solo puede ver la gente obsesionada como yo, pero levanta las cejas, mueve la nariz, y tiene miles de miradas en una.
También actúa Malin Akerman, hermosa y pelada. Hace un papel fundamental que, de hecho, le da el nombre a la película. En un par de meses, si todo sale bien, esta chica con esa cara de linda y buena que tiene, va a estar representando a Linda Lovelace, la protagonista de “Garganta profunda” (la primer película porno mainstream) en “Inferno” (en un principio el papel era para Lindsey Lohan, pero eso es otra nota).
En esta simpática película también aparece mi nuevo objeto de deseo y actriz fetiche: Zoe Kazan. Para aquellos que creen que les suena el apellido, sí, ella es la nieta de Elia Kazan, fundador del método de actuación del Actor Studio. Asimismo, fue director de una pequeña película llamada “Un tranvía llamado deseo”. Nada que envidiar. Zoe es la nueva sensación indie llevada al mainstream. Ok, todavía no, no es tan conocida, ni ella, ni su carrera, ni su familia, ni su vida sexual. Todavía.

Hay que agradecerle nuevamente a I-Sat por insistir tanto en poner una y otra vez «The Exploding girl», un canto al cine y la música indie. Zoe es cachetona, con ojos saltones, un pelo no particularmente lindo, piernas flacuchas pero increíblemente llamativas. No hace falta que abra la boca para saber lo que está pensando. Los ojos de Zoe transmiten todo lo necesario. Para que vean lo cool que es, a Zoe se la puede ver en algunos capítulos de “Bored to Death” la serie más cool de los ultimos años. Y también brilla en la pantalla en un film que actualmente están pasando en los cines llamado “Ruby, la chica de mis sueños”, donde actúa con su novio en la vida real Paul Dano. De Ruby solo quiero decir que vayan a verla, porque es realmente divina. Ya tendremos ocasión de ahondarnos en este tema.  Y no crean que mi gusto es puramente femenino: la película cumple con la fantasía de cualquier hombre. O por lo menos de un par de hombres que yo conozco.