Mientras los gobiernos se debaten acerca de cómo enfrentar la pandemia y las consecuencias sanitarias, sociales y económicas que deja y las que pueden quedar cuando esto termine, la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó este jueves que el COVID-19 puede transformarse en un virus endémico y “no irse nunca”, a la vez que señaló que la esperanza de vida podría retroceder por la pandemia.

Por medio de un comunicado, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló que los progresos médicos y científicos que posibilitaron extender la esperanza de vida a nivel mundial en más de cinco años, podrían sufrir un fuerte golpe debido a esta pandemia del coronavirus. «Puede convertirse en otro virus endémico en nuestras comunidades y estos pueden no irse nunca», precisó Michael Ryan, director de emergencias sanitarias de la OMS. Igualmente, el epidemiólogo remarcó la dificultad para determinar cuánto tiempo el virus seguirá con el patrón de circulación actual debido a que los estudios que se están haciendo en varios países revelan que el porcentaje de la población infectada es relativamente bajo.

Por otra parte, Ryan indicó que la aparición de la vacuna es algo incierto y para ser una alternativa viable para enfrentar la enfermedad debería ser altamente eficaz, estar disponible para todos los que la necesiten en todo el mundo y ser utilizada masivamente.

El organismo también subrayó el hecho de que en más del 40% de los países del planeta hay menos de 10 médicos por cada 10.000 personas, y que en un mundo donde la cobertura gratuita universal es aún una utopía, unos 1.000 millones de personas gastan anualmente un 10% de sus ingresos en cuidados médicos. «La pandemia ha recordado la necesidad urgente de que todos los países inviertan en sistemas sanitarios fuertes, como la mejor defensa ante brotes como el del coronavirus y otras amenazas que el mundo enfrenta cada día», manifestó Tedros.

Respecto a la esperanza de vida, la OMS señala que, pese a su mejora, la brecha entre los países desarrollados, donde la media de vida es de 80,8 años y en los que están en desarrollo es de 62,7 años, se mantiene (según el reporte de 2016, el último que hizo el organismo sobre esta temática).

Asimismo, en Latinoamérica encabeza las estadísticas Costa Rica (79,6 años) seguida de Cuba (79) y Panamá (78), mientras que los países con menor esperanza de vida en la región son Bolivia (71,5 años), Guatemala (73,2) y República Dominicana (73,5), según la OMS. La esperanza de vida de la Argentina en 2016 era de 76,9 años, 75,1 en Brasil y Colombia, 76,4 en Chile, 76,6 en México, 75,9 en Perú y 74,1 en Venezuela, de acuerdo con el estudio.

En el otro lado del mundo, España se ubica en el tercer lugar global con una esperanza de vida de 83 años, solo por detrás de los 84,2 años de Japón y los 83,3 de Suiza. En los 16 años previos a este informe la brecha había disminuido, ya que la esperanza de vida media en los países en desarrollo se incrementó en 11 años, mientras que solo lo hizo en tres en las naciones más desarrolladas. Desde ese año la brecha se mantuvo constante.