El accidente de avión tuvo dos versiones: una hollywoodense (“Viven”) y una europea (“La sociedad de la nieve”).
El viernes 13 de octubre de 1972, se estrelló en la Cordillera de los Andes un avión que salió de Montevideo (Uruguay) con destino a Santiago (Chile). El vuelo fue un chárter de la Fuerza Aérea Uruguaya alquilado por el equipo de rugby Old Christians para disputar un partido amistoso. El hecho dejó un saldo de 16 sobrevivientes y 29 muertos. Sin embargo, el eje de la historia se centra en la supervivencia de esas 16 personas en condiciones extremas tantos climáticas como de alimentación.
Entre las reconstrucciones de este hecho histórico, hay dos películas que sobresalen: “Viven” de 1993, adaptación del libro homónimo dirigida por Frank Marshall; y “La sociedad de la nieve” en 2024, también basada en un libro homónimo y dirigida por el español J.A. Bayona. Sin embargo, cada una construye sus propias configuraciones narrativas para representar lo ocurrido.
“Viven” comienza con el relato en estudio del personaje de Carlos, interpretado por John Malkovich en su versión adulta. La voz en off se apoya en fotos que sirven para presentar a otros sobrevivientes. El punto de vista en toda la película es el de Carlos, lo que significa que será una narración individual y retrospectiva. “La sociedad de la nieve” también elige una narración con voz en off, pero esta vez es Numa Turcatti quien relata. Más allá de la elección del personaje con su punto de vista, la verdadera diferencia es que Numa es el último fallecido antes del rescate, por lo que no es el testimonio de un sobreviviente ni sus memorias, sino una reconstrucción simbólica. En “Viven” narran los sobrevivientes, en “La sociedad de la nieve” se evoca a alguien que murió.
Otra diferencia entre ambos títulos es la reconstrucción previa al accidente. “La sociedad de la nieve” comienza con un partido de rugby y se ve a los personajes interactuando en el vestuario, una misa y un bar. En estas escenas, se habla siempre del viaje y se reconstruyen los vínculos entre los jugadores. Por su parte, “Viven” empieza directamente en la cabina de los pilotos en la que menciona una tormenta. Tiene una secuencia más lineal y directa del accidente.
Hay elementos similares en la reconstrucción del vuelo. Ambas películas muestran al avión entre las montañas y cómo los personajes se desenvolvían libremente y divirtiéndose a bordo. Incluso coinciden en una escena donde se sacan una foto. La diferencia radica en que en “La sociedad de la nieve” no se espera un accidente, mientras que en “Viven” es algo más anunciado: los pilotos son otros dos personajes que interactúan, hay planos detalles de la cabina y las turbulencias son más pronunciadas. En “La sociedad de la nieve”, hay un personaje que explica cómo se producen las turbulencias.
Así como en “Viven” es más esperable el accidente, dicho momento se reconstruye de forma sensorial en “La sociedad de la nieve”. Cámaras desestabilizadas, cortes de edición abruptos y un sonido envolvente de golpes, gritos y saturación auditiva convierten al espectador en un pasajero más del avión, todo en pocos segundos. En cambio, en “Viven” el accidente no solo tiene mayor duración y es más pronunciado, sino que se anima a mostrar diferentes momentos como el ala del avión chocando con una montaña, asientos volando y pasajeros que salen expulsados por el aire junto a la cola.
Esto continúa con el instante posterior al accidente. En “Viven”, Carlos es el primero que despierta, por lo que el punto de vista continúa y reorganiza rápidamente el espacio. En “La sociedad de la nieve”, hay un caos colectivo y se muestra a los personajes en shock.
Estas dos películas son un ejemplo de cómo se puede narrar un mismo hecho con diferentes perspectivas. Mientras que “Viven” se enfoca en el heroísmo de los sobrevivientes y utiliza al choque como el punto de partida de la película, en “La sociedad de la nieve” apunta más al lazo entre todo el equipo y los pasajeros del avión, siendo el héroe un colectivo.