En 1828, el recién creado Ministerio de Hacienda de la Gran Colombia otorgó la explotación de las minas de Muzo (Boyacá) al general José París y a los particulares Carlos Stuard y Mariano Rivera. En 1944, el Banco de la República nombró delegado para la explotación de las minas y, a partir de ese momento, comenzó una guerra por la preciada piedra… que aún continúa.

Una esmeralda de Muzo de un quilate puede oscilar entre 300 y 10.000 dólares. Las piedras de la corteza terrestre se componen de minerales con varias combinaciones. La esmeralda es una variedad de un mineral relativamente común llamado berilio. Su alto valor comercial le costó miles de vidas al territorio colombiano. Su explotación pasó de manos nativas a manos extranjeras. La guerra por la piedra ahora se traslada a capitales extranjeros que, con respaldo del Gobierno y el ejército, abre fuego contra los campesinos que luchan por encontrar en los restos de la montaña pequeñas gotas del mineral para subsistir.

Los guaqueros, un oficio de más de 50 años de tradición que mantiene a unas 3.000 familias campesinas de la región, hoy se enfrenta con las fuerzas militares y deja un saldo de 3 personas heridas.

Las compañías mineras de Muzo defienden su accionar con la posición de no quebrantar normas establecidas por CorpoBoyacá. No pueden dejar que los guaqueros rasguñen lo que queda de la explotación de sus montañas.

Luego de la muerte de Víctor Carranza, amo y dueño protector de esas tierras mineras, el monopolio de las esmeraldas cayó en manos extranjeras que hoy no reconocen las raíces y costumbres de los pueblos que aún habitan la región y vieron afectada su economía con el ingreso de maquinarias que redujo la mano de obra y contaminó los ríos aptos para cultivos.

Sin embargo, la guerra se mantiene. Ya no entre familias mineras, es más bien entre el pueblo por defender intereses extranjeros.

Las alianzas comerciales con países como China e India situaron la esmeralda colombiana por encima de sus principales competidores (Brasil y Zambia) en 2018, con unas exportaciones superiores a los 142 millones de dólares, informan fuentes gremiales a la Federación de Nacional de Esmeraldas (Fedesmeraldas) de Colombia. De esta cifra, el grueso pertenece a las exportaciones de esmeraldas talladas (249.788 unidades por 122 millones de dólares), seguida de las piedras en bruto (19 millones), según se desprende de un comunicado del organismo.

El departamento colombiano de Boyacá (centro) aporta el 99% de la producción nacional, con 1.332 títulos mineros vigentes, siendo Maripí, San Pablo de Borbur y Muzo los tres municipios con los índices más altos de producción en el país.