Violencia contra la mujer es el término que utiliza la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para referirse a la ejercida contra las mujeres por razón de su sexo, y la define como “todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para las mujeres, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada”.

La violencia es pandemia

Si la reconocemos como una pandemia que afecta al 55% de la población mundial, con hasta un 70% de las mujeres víctimas de esa violencia en algún momento de su vida, la violencia contra las mujeres afecta a familias y comunidades de todas las generaciones y refuerza otros tipos de violencia que prevalecen en la sociedad.

“Es hora de una acción común por parte de todos para que las mujeres y niñas alrededor del mundo puedan vivir libres de toda forma de violencia”, dijo António Guterres, secretario general de Naciones Unidas, en un acto con motivo del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que se conmemora el día 25 de noviembre en todo el mundo.

Rompiendo moldes

El informe del 2018 “Rompiendo Moldes” analiza las creencias que tienen jóvenes de 15 a 25 años de ocho países de América Latina y el Caribe en torno a la violencia y las relaciones de pareja. Basadas en la idea del “amor romántico” nocivo (de control, a diferencia de un compañerismo amoroso), estas creencias llevan a las y los jóvenes a reproducir desigualdades y justificar o normalizar situaciones de violencia machista, como controlar la forma de vestir de la pareja y sus mensajes en el móvil, censurar sus fotos en las redes sociales o exigir su ubicación y contraseñas personales.

Estos imaginarios ponen en relieve la naturalización de micromachismos que han permitido perpetuar por años la violencia contra la mujer y su papel secundario en la sociedad.

A partir del análisis de los imaginarios y normas sociales que reproducen las violencias machistas, el informe plantea nuevos caminos hacia la igualdad de género y un mundo libre de violencia​. Asimismo, plantea conclusiones devastadoras que nos permiten dimensionar la problemática en la actualidad.

Más de la mitad

Seis de cada 10 hombres de 15 a 19 años encuestados por Oxfam piensan que celar es una demostración de amor. 65% de ellos piensa que cuando una mujer dice “no” a una relación sexual, en realidad quiere decir “sí”. Siete de cada una decena piensan que la responsabilidad de ser manoseadas o acorraladas es de las mujeres por la ropa que usan.

Años de lucha

Desde 1975 se celebra la Conferencia Mundial sobre la Mujer como una forma de incorporar el tema a la política pública, y en 1993 las Naciones Unidas ratifican la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer​ en la que se rectifica que esta violencia es un grave atentado contra los derechos humanos de la mujer, reconocen la urgente necesidad de una aplicación universal a la mujer de los derechos y principios relativos a la igualdad, seguridad, libertad, integridad y dignidad de todos los seres humanos, así como también reconocen el papel desempeñado por las organizaciones en pro de los derechos de la mujer, organizaciones que facilitaron dar visibilidad al problema.

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