El martes 3 de septiembre en el Centro Cultural Kirchner se llevará a cabo la ceremonia de entrega de los Premios Hugo al teatro musical, una iniciativa de Ricky Pashkus y Pablo Gorlero, que este año cumple su 10° aniversario.

El galardón, cuyo nombre rinde homenaje al maestro Hugo Midón, es el único en Argentina que desde el año 2010 reconoce exclusivamente a las producciones y artistas del teatro musical porteño, y que desde 2017 amplía su mirada hacia las provincias del país con la creación de los Premios Hugo Federales.

El equipo organizador, constituido como una asociación civil, apuesta con esta iniciativa a valorar y visibilizar un género teatral que creció durante los últimos años en cantidad de intérpretes y producciones, acompañados también de una prolífica aparición de escuelas de formación integral en baile, canto y actuación.

Actualmente, Buenos Aires es una de las capitales del género musical en América Latina. La prueba de ello es que este año compiten por el galardón a mejor obra, espectáculos de gran formato que son las primeras versiones oficiales en castellano de obras originalmente estrenadas en Estados Unidos, como son el caso de «Tommy», «Waitress» («Camarera») y «Once» («Una vez en la vida»).

Habiendo un notorio desarrollo del género en Argentina cabría preguntar, ¿por qué los grandes productores optan preferentemente por reproducir o adaptar con artistas locales franquicias exitosas de Broadway como «Hair», «Cabaret» o «A Chorus Line»? Espectáculos que completan el sexteto de nominados en la categoría principal.

De cualquier forma, gracias a estos emprendimientos el público porteño puede disfrutar de clásicos, puestas en escena grandilocuentes e historias de culto, interpretadas por actores, cantantes y bailarines nacidos en esta parte del mundo.

Sin embargo, resulta justo y necesario profundizar en la cartelera teatral para descubrir en el circuito off diversidad de espectáculos con libro y música originales, creados por artistas argentinos y que se erigen también como ofertas culturales de alta calidad. Allí aparecen de nuevo los Premios Hugo para reconocer el trabajo de estos creativos, pues en la categoría de Mejor Musical Off se listan 6 obras del circuito no comercial dentro de las cuales 5 son propuestas originales: «A partir de ahora», «Fierro», «Los abrazos huecos», «Mishiadura bailable» y «Voley, la final». Este sexteto del off lo completa «Los Fantásticos», adaptación de la norteamericana «The Fantastiks».

Por ejemplo, «Mishiadura bailable» es una versión de «La ópera de los 3 centavos» de Chéjov, al ritmo de cumbia, cuarteto y ambientada en el barrio de Once; y «Voley, la final» integra el teatro físico al ya complejo desempeño de un espectáculo musical.

En este ejercicio de sumergirnos en la demostradas capacidades creativas de los autores, directores y compositores locales, debemos pasar por otras dos grandes categorías de los Premios Hugo: Music Hall y Musical infantil/juvenil.

En el primer caso, también nos encontramos con propuestas que traen a Buenos Aires musicales de New York reinterpretados, y apuestas más novedosas. Por ejemplo, «Pleybill 2» es una exitosa compilación lúdica de obras famosas de Broadway, mientras que «De eso no se canta» es una compilación documental, incluso periodística, de canciones que históricamente fueron entonadas como formas de protesta ante regímenes dictatoriales y represivos.

En el segundo caso, las historias contadas para el público infantil y juvenil que son reconocidas con nominaciones son completamente argentinas. Y algunas de estas obras resultan, incluso, propuestas escénicas interdisciplinarias que se erigen como un aporte novedoso y creativo para el aservo cultural del país, como es el caso de «Recuerdos a la hora de la siesta», un libro original que hurga poéticamente en el imaginario de María Elena Walsh y que amalgama bailarines contemporáneos, títeres de gran formato, cantantes y actores, todo con música original.

Sin dudas, la décima entrega de los Premios Hugo será un evento festivo, pues es meritorio celebrar la realización de tantos espectáculos de un género significativamente costoso en términos de producción y esfuerzo humano, en un contexto económico tan complejo como el actual, donde el primer gasto que reduce el ciudadano es el entretenimiento. Llevar público a las salas resulta una odisea, pero la tenacidad de los artistas parece ser un recurso inagotable.

Artículo elaborado especialmente para puntocero por Orlando Alfonzo.