Un reciente informe del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) alertó sobre cómo los sectores más pobres de la población argentina perdieron poder adquisitivo durante el último cuatrimestre.
A través del análisis de la entidad se llegó a la conclusión que aproximadamente el 10% de las personas con menos recursos económicos se vieron afectados por la devaluación, la quita de las retenciones al sector agrario y minero, la flexibilización de los cupos de exportación de bienes y la eliminación y reducción de subsidios en los servicios, entre otras medidas adoptadas por el gobierno de Mauricio Macri.
«Desde fines de 2015 hasta febrero de 2016, no solo se ha registrado una de las tasas de inflación más elevadas desde 2002 sino que se ha transformado sensiblemente la dinámica de los precios relativos, en desmedro del poder adquisitivo de la población con menores recursos y con impacto solo marginal sobre la capacidad de compra de empresarios y trabajadores de altos ingresos», expresa el texto publicado bajo el título «Impacto Asimétrico de la Aceleración Inflacionaria en la Argentina» que desarrolló el economista Demian Panigo.
«Las familias de mayores recursos poseen un patrón de consumo intensivo en servicios (personales, esparcimiento, turismo) y bienes durables. Por el contrario, en los hogares de menores ingresos las erogaciones se concentran en alimentos, transporte, alquileres y servicios públicos como la luz. Por tanto, cuando el motor inflacionario es de raíz cambiaria o tarifaria, los principales perjudicados estarán entre los más pobres de la sociedad», amplía el informe, que además establece en 35% la inflación interanual de febrero y estima que alcanzará para el mes de octubre una cifra cercana al 55%.
En cuanto a las estadísticas, el análisis realiza una comparativa de poder adquisitivo entre los sectores más vulnerables y aquellos que cuentan con mayores tasas de ingresos. Al medir ambos se detalla que los más pobres sufren una caída del 23,8% en relación a la capacidad de compra de los grupos más acomodados, que solo ven reflejada una baja del 11,1%. Los rubros más afectados para las clases trabajadoras fueron las de los alimentos y bebidas (15%), alquileres (2,5%) y tarifas de servicios como luz y gas (6,3%). Por su parte, en los más pudientes repercutió en 5,2%, 3,9% y 1,7%, respectivamente.
Al respecto de los aumentos entre febrero de 2015 y el mismo mes de este año, los alimentos tuvieron una suba del 39%, los alquileres aumentaron 63% y la tarifa por el servicio de energía eléctrica sufrió un incremento del 400%. Si los agrupamos, los tres rubros representan más de la mitad de los gastos que un hogar de clase media y media baja tiene mensualmente, por eso, Demian Panigo declaró que «para los sectores de bajos ingresos, seguramente cambiará el patrón de consumo, con menos recursos dedicados al esparcimiento. En carnes se fue migrando hacia sustitutos de menor calidad pero, a su vez, el pescado y el pollo han subido intensamente en las últimas semanas», y supone que «de acá hasta octubre no va a estar definido el patrón final de consumo de los argentinos».
Desde el Gobierno Nacional saben que este asunto repercute directamente en el bolsillo del trabajador, por eso el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, no esquivó el tema y manifestó que «es una de nuestras grandes preocupaciones y nos estamos ocupando del tema», en alusión al aumento desmedido de precios. «La corrección de las tarifas impacta. Si uno saca las tarifas, la inflación lentamente se está achicando, pero igual es alta. Cuesta cambiar la inercia. Pero lo vamos a conseguir. Tampoco dijimos que lo íbamos a hacer de un día para el otro».

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