El ala conservadora de la Corte Suprema estadounidense decidió, el pasado 24 de junio, que el derecho al aborto es inconstitucional.

De esta manera la decisión, a futuro, queda en manos de los Estados, cuyas legislaciones, hay que señalar, son bastante diversas sobre esta temática, tal es así que los Estados republicanos cuentan con mayores restricciones que los demócratas, por dar algún ejemplo.

Gran parte de la población no está a favor de la eliminación de este derecho e, incluso, se lo considera como un franco retroceso y retorno a la clandestinidad. No obstante, este dictamen cuenta con un importante correlato político. Cabe recordar que el tribunal cuenta con mayoría conservadora debido a los jueces designados por Donald Trump durante su mandato.

En este sentido, parte de la promesa de campaña del gobierno anterior fue nombrar jueces que revocarían «Roe vs Wade» (un caso que sentó precedentes) y tuvo la oportunidad de nombrar a tres de ellos durante su administración de cuatro años.

Por otro lado, la resolución cuenta con un tinte electoralista, ya que en noviembre las y los estadounidenses votarán a sus representantes en el Congreso y cada partido espera sacar ventaja de este debate instalado en la sociedad.

Por eso, hasta el momento miles de personas salieron a protestar a las calles en distintas partes del país. Así también lo hicieron políticos y figuras públicas, quienes manifestaron su repudio en distintos medios y redes sociales.

Por su parte, el presidente Joe Biden expresó que está decisión «pone en peligro la salud y la vida de las mujeres» y aprovechó para convocar a la defensa de este derecho en las elecciones de medio término en noviembre.

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