Acuario es un signo de aire y su símbolo es un sujeto andrógino sosteniendo un cántaro de agua. Se lo llama comúnmente el aguador.

Es un signo regido por dos planetas de peso: Saturno y Urano.

Acuario es un signo de aire, basado en las ideas futuristas, el progreso y los ideales. La regencia del planeta Urano le otorga cualidades revolucionarias, excéntricas e inquietas. Acuario es el signo de los cambios, las rupturas, las liberaciones. El acuariano se entrega a las nuevas experiencias e igual que el Loco del Tarot, se lanza a lo desconocido.

El impulso de búsqueda y encuentro con lo cósmico es arquetípico dentro del ser humano. Desde tiempos inmemoriales el humano va tras algo más grande que él, algo inspirador y desconocido. Acuario representa, en el zodíaco, al buscador arquetípico que todos llevamos dentro.

El acuariano ama por sobre todo su libertad y suele vivir cualquier estructura como un peso que lo encadena. Detesta la rutina, ama viajar sin tener nada planificado, crear cosas nuevas, compartir en grupo y pensar ideas revolucionarias.

A diferencia del acuariano uraniano, que es libre por definición, el acuariano saturnino es más estable, metódico y ordenado.

Tomando nuevamente el Acuario uraniano, podemos decir que se identifica con el arquetipo del buscador o vagabundo. Este arquetipo es el que trae el aire de cambio permanente, es el que nos permite modificar el rumbo en cualquier momento y desprendernos de los apegos a la realidad. Acuario siempre está mirando horizontes lejanos e ideales, por ello suele no conectar con la rutina inmediata. Se mueve por inspiración en altas metas y no renuncia jamás a ellas.

Lo que Acuario busca en realidad es su propia individualidad, ser indiviso, único y original. A veces se ve llevado a vivir experiencias de lo más excéntricas para conectar con esa individualidad propia. Pero la verdadera evolución se da cuando comprende que lo que busca siempre estuvo cerca: dentro de sí mismo.

El buscador es quien nos hace abandonar la zona de comodidad y adentrarnos en lo desconocido. Es el impulso que nos lleva a hacer terapia, meditación, mezclarnos con el arte, etcétera. Todas las disciplinas de autoconocimiento necesitan de ese impulso básico del buscador, pues es el que predispone a encontrarnos con partes excluidas y olvidadas de nosotros mismos.

La sombra de ese arquetipo es el abandono. Cuando Acuario expresa su costado infrarrojo cae en una búsqueda compulsiva de estímulos nuevos, con lo cual abandona las cosas de manera abrupta y desconecta de sus afectos para poder embarcarse en proyectos diferentes. Al pretender conexiones permanentes con altos ideales, olvida el contacto con el entorno inmediato, con sus necesidades y las de los demás y se aísla en su mundo de ensoñación sintiéndose incomprendido.

Por lo tanto, el buscador puede polarizarse hacia el abandónico. En este caso el sujeto inicia montones de cosas nuevas y las deja todas a mitad de camino, pues siempre aparece un ideal más alto, un nuevo desafío o algo más excéntrico que llama su atención.

Además, Acuario es un signo que vive más con la mente que con el corazón. Si Acuario siente que un vínculo lo ata o lo detiene, por más que ame, es capaz de interrumpir abruptamente la relación. Tiene una concepción idealista del amor y suele vivir romances platónicos que duran mucho tiempo, pues más que el intercambio físico le interesa el intercambio de ideas y palabras. Por supuesto que esta configuración puede verse alterada por otros planetas de la carta natal, pero quienes expresan el costado acuariano-uraniano, suelen vivirlo así.

La clave para comprender a Acuario es asentir a sus momentos de aislamiento y encierro, donde escucha únicamente su propio mundo de ideas.

Todos tenemos a Acuario en alguna parte de nuestra carta natal. Debemos integrar esta poderosa energía para poder despertar al Héroe Mítico que todos llevamos dentro y emprender nuestro viaje heroico.

Actualmente transitamos, como humanidad, la era de Acuario, con lo cual esta energía es fundamental para nosotros. La era de Acuario nos trae velocidad, progreso, desarrollo y conciencia. Es importante que todos nos comprometamos a la búsqueda interior despertando el costado más luminoso de este arquetipo.

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