En el marco del 19° cumpleaños del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), durante cinco domingos se proyectarán 15 películas argentinas en el ciclo «Cine argentino recuperado». Cada film se exhibirá una única vez, en horarios precisos, con una presentación a cargo de Fernando Martín Peña.

Fernando Martín Peña, responsable del área de cine en el MALBA, realizó una transmisión en vivo en la cuenta de Instagram del museo a modo de presentación del ciclo y de estas tres películas que se pudieron ver. Allí explicó que esta actividad está dedicada al cine «casi perdido y recuperado» y amplió: «Cuando uno dice ‘perdido’ tiene que ver con que no existen estas películas en fílmico, que es el formato en el que fueron hechas y deberían ser preservadas… puede haber copias en digital de estas películas, pero lo cual no quiere decir que estas películas existan. Estas quince películas que vamos a ver durante estos domingos, son películas que en algún momento estuvieron por perderse o estaban perdidas y que fuimos recuperando desde que empezó MALBA cine en el año 2002, el museo tiene una parte dedicada a la recuperación de películas».

Sobre el triste hecho de los filmes perdidos, Peña dedicó varios minutos a hacer una puesta en orden de los factores que dificultan el trabajo. «El problema con mucho cine argentino que se pierde, es que no sabemos que existió. Desde los 80′ para acá el cine argentino dejó de pasarse de manera sistemática por televisión abierta y hay generaciones que perdieron el vínculo con ese cine argentino, y es por eso que no les puede doler la pérdida de algo que no sabían que tenían. Entonces nuestro trabajo es doble: recuperar las películas y recuperar el público para esas películas».

Además, agregó algunos comentarios sobre los principales actores sociales del cine argentino y su responsabilidad en el tema: «El Estado argentino ha entendido que tiene que colaborar para producir cine, pero no ha entendido que tiene que colaborar para preservar y conservar lo que financia, entonces toda (o casi toda) la preservación ha quedado en manos de particulares y voluntad privada. Los problemas de no tener políticas sobre esto es no tener un inventario y un diagnóstico preciso con un paso a seguir».

Por último, agregó: «Una razón por la que no existe una cinemateca nacional es porque los directores, productores y quienes forman parte del quehacer cinematográfico siempre han reclamado por la producción con toda razón, pero en esos reclamos nunca estuvo incluida la cuestión de la cinemateca. Entonces, hay algo de la responsabilidad que también les cabe».

La parda Flora

Del año 1952 y dirigida por León Klimovsky, resulta que el negativo del film está perdido y la única copia en fílmico que hoy existe (16mm) fue comprada por la Filmoteca Buenos Aires a un coleccionista de Montevideo. La protagonista es la Parda Flora (Amelia Bence), cantante y regenta de un famoso cabaret en «el Bajo», y a lo que comienza como una historia de tangos, tragos, cigarrillos y apuestas se le suma un hombre (Carlos Cores) engrupido por herencia del poder y la soberbia de su padre. Entre ambos surge una historia que contiene una figura femenina imponente que se desenvuelve en parámetros morales y románticos que no se corresponden con su coraje. La película tensa y enreda los hilos entre sus personajes con diálogos magníficos y pinceladas contundentes que habilitan una problematización de cuestiones políticas y de clase de la época.

La calesita

Del año 1963, dirigida por Hugo del Carril. «La calesita» fue inicialmente una miniserie para la televisión y se emitió en cuatro episodios a lo largo de un mes. La versión cinematográfica llevó a poco menos de dos horas una duración total de casi tres. No se conocía el paradero del negativo del film, hasta que fue encontrado en la colección del empresario Alberto González, vuelta accesible por su familia. El film recorre un periodo extenso de la historia de la Argentina a través de la figura simbólica de un calesitero que evoca sus recuerdos de un pasado lleno de tango, atravesado por las pasiones románticas y políticas. Hugo del Carril protagoniza, canta y pospone su fuerte y reconocido perfil peronista para dedicar un reconocimiento al periodo más popular del radicalismo, incluso poniéndose en la piel de un radical con su boina blanca.

El deseo

Del año 1944, dirigida por Carlos Schlieper. Los negativos originales se perdieron. Hay varias copias del film pero todas en 16 milímetros y con variables ausencias de metraje. La que se exhibió se presume completa y fue armada con dos copias tiradas en los 60′ a partir del negativo original que, como mencionamos, está perdido. Desde los primeros minutos se anuncia un desenlace trágico, y es mediante una estructura de flashbacks que se desanda la historia desde el punto de vista de cada personaje. Una ama de llaves con el alma envenenada de resentimiento y una señora que tiene algunos secretos mal escondidos… infidelidades, cartas, traiciones, chantajes y todos los condimentos del melodrama llevados a una puesta en escena soberbia que no subestima el género ni por un minuto, y se permite incorporar una oscuridad subyacente en lo que los personajes ocultan.