Desde el comienzo de la pandemia que hoy toma la centralidad de nuestras preocupaciones, la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó sobre la «infodemia». Si bien en un comienzo el foco estaba puesto en las noticias falsas que se difunden por redes sociales para generar pánico, también es necesario promover una comunicación responsable desde los propios medios profesionales.

Desde cadenas con «información que nadie quiere que sepas» hasta recomendaciones de ingesta de productos tóxicos para prevenir el coronavirus siguen en circulación e invaden redes sociales y los grupos de WhatsApp, poniendo en riesgo la crisis generalizada pero también, incluso, la vida y la salud individual de quienes puedan seguir esos consejos. Hace solo algunos días, un hombre fue acusado de intimidación pública por la producción de un video que daba a entender que el Hospital Posadas escondía enfermos, en la voz de una mujer que se encargó de fingir el llanto y reproducir las líneas de información falsa. A su vez, en Chaco imputaron a un hombre por alertar sobre una falsa fuga de presos de una cárcel de Resistencia.

Por el impacto y la crisis que puedan generar en quienes reciben estos mensajes, el Gobierno de la Nación impulsó campañas para generar conciencia para la comunicación de a pie. Pero poco se habla de la comunicación irresponsable y el daño que causa cuando esta viene de medios hegemónicos que cuentan con un prestigio de líder en materia de periodismo.

Recomendaciones para el ejercicio de una comunicación responsable

A fines de marzo, el Ministerio de Salud y la Secretaria de Medios y Comunicación Pública difundieron una serie de recomendaciones para el ejercicio de “una comunicación responsable” sobre la pandemia del coronavirus, con criterios avalados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Defensoría del Público. Allí menciona puntos básicos como difundir información proveniente de fuentes oficiales y especializadas en la temática o brindar información socialmente relevante y considerar la información como un servicio.

Pero también menciona indicaciones que son sistemáticamente vulneradas por los medios de comunicación masivos, como promover abordajes rigurosos y evitar el pánico, o utilizar la palabra transmisión en lugar de contagio, entre otras. Casualmente, en este momento mientras escribo esta nota volteo hacia la televisión, hago un breve zapping y encuentro numerosas placas rojas que alertan sobre un inminente descontrol con títulos como «cada vez más autos en las calles», gráficos con porcentajes mal calculados, especulaciones de panoramas futuros y algún debate sobre datos «trascendidos» pero no oficiales, entre otras cosas.

«Información tóxica»

Nora Bär, presidenta de la Red Argentina de Periodismo Científico, fue invitada este 16 de abril a formar parte del Informe Diario matinal del Ministerio de Salud de la Nación en el que se comunica la evolución de la pandemia del coronavirus (COVID-19) en la Argentina. Allí desarrolló una exposición sobre el rol del periodismo en la cobertura de esta pandemia.

Señaló que la pandemia y el coronavirus pasaron a ser protagonistas principales de la información desde la mañana hasta la noche y que «se discute sobre cuestiones técnicas como, por ejemplo, la cantidad de testeos que deben realizarse o las estrategias sanitarias que hasta ahora eran materia propia de un grupo de especialistas», y dijo que la información sin filtro puede abrumar, confundir o ser tóxica.

«Con nuestras palabras podemos producir hechos y llevar a decisiones erróneas», mencionó en otro momento de la exposición, y puntualizó que «tenemos que ser especialmente meticulosos con las estadísticas y datos que pueden influir en las decisiones que luego tomará cada uno de los habitantes». Algunas de las acciones que también están llevando a cabo los medios para llenar la jornada son encuestas abiertas al público en redes y entrevistas a personas no especializadas que se debaten con una relevancia desmedida. Nora Bär concluye con una afirmación que podría relacionarse: «La ciencia avanza sobre la base de consensos y hechos probados y no sobre opiniones individuales. No siempre corresponde presentar dos campanas sobre un mismo tema». Y concluyó con la indicación de «siempre tener en mente que el objetivo principal cuando se elige una noticia es el bien público».