La pantalla chica da para mucho. Desde el porno soft de «Bailando por un sueño» las temporadas pasadas (que actualmente nadie acusa recibo sobre haberlo visto por años) hasta los programas de la tarde.
Hoy «Graduados» y «Dulce Amor» son las novelas más exitosas, y caló hondo el avance de rating de la primera por sobre «Bailando por un sueño».  Las tramas de ambas tiras incluyen el tema de la paternidad dudosa y los estudios de ADN son más frecuentes de lo que uno piensa en nuestro país.
¿Qué es el ADN?
En 1869, el ADN fue aislado por primera vez por el biólogo suizo Friedrich Miescher, quien quería aislar el núcleo celular, cuando encontró una sustancia desconocida que llamó “nucleína”, debido a que lo había extraído a partir de nucleótidos celulares. Después de casi 70 años de investigación se identificaron los componentes y la estructura de ácidos nucleicos. En 1914, Robert Feulgen utilizó un método basado en el colorante fascina para revelar por tinción el ADN, el cual halló en el núcleo de todas las células eucariotas. En 1919 Phoebus Levene analizó el ácido desoxirribonucleico (ADN) y descubrió que estaba formado por cuatro bases nitrogenadas.
Distintos estudios realizados por Oswald Avery, Colin MacLeod, Maclyn McCarty y Frederick Griffith permitieron que en 1952 se confirmara que el ADN es el material genético y en 1953 James Watson y Francis Crick propusieron el modelo de la doble hélice de ADN y publicaron la evidencia experimental en la revista “Nature”, por lo que ganaron el Premio Nobel junto a M. H. F. Wilkins.
Las novelas más exitosas del momento
En «Graduados», Nancy Duplaá, embestida en el personaje de Loli (a veces desesperante por su candidez y pasividad) se casa con su novio del colegio cuando queda embarazada a los 18 años. Crían al hijo y a sus 18 años… revelación de la verdad: su padre no es su padre. Se realiza un estudio de ADN donde se informa que es Goddzer (Daniel Hendler). Así, mientras la protagonista dista de ser la heroína clásica, habiendo engañado al marido con el silencio de su infidelidad, se resuelve el enigma para abrir otras complejas situaciones.
En «Dulce Amor» tenemos la trama clásica del melodrama (la novela fue pensada para ser transmitida en el horario de la tarde) de alguna forma invertido. La mayor de las hermanas de una familia adinerada resulta ser hija de un kiosquero, exnovio de la madre, quien pertenecía a una clase social más baja. La mujer se casa con un millonario empresario chocolatero: Bandi (¿se habrán inspirado en Fort?). La madre sabe quién es el padre de su primogénita, pero lo oculta durante años. Finalmente, y luego del análisis de ADN se conoce la verdadera identidad de la protagonista, quien se enamora de su chofer, como si su origen se manifestara en su gusto. La protagonista conserva un aura principesca, casi todo lo entiende y aguanta.
Estudios de paternidad en Argentina
En Argentina el servicio de estudios genéticos para determinación de paternidad está presente desde hace 30 años. Hablamos con Mariana Altamirano, representante de ADN Análisis Argentina, que opera en el país desde 1995.
Reciben un aproximado de entre 2.000 a 2.500 consultas por mes y para mantener la confidencialidad otorgan una clave alfanumérica y solicitan a los requirentes que brinden una segunda clave, luego para la entrega de información o resultados los asistentes solicitan obligatoriamente ambas claves junto a los datos personales para verificación de identidad. Los resultados de los análisis varían de mes a mes, por lo cual no hay una constante ni una tendencia marcada.  Mariana nos explica que, a diferencia de los casos de ficción, este tipo de estudios suelen realizarse cuando los chicos son aún bebés, lo cual tiene total sentido, es decir, que urja resolver una duda de tal magnitud.
Las llamativas “muestras discretas”
Las “muestras discretas” (como las llaman en ADN Análisis) las presentan cuando las personas no cuentan con el consentimiento de alguna de las partes que deberían participar del estudio. Para esto remiten cabello, manchas de sangre, semen, uñas, cordón umbilical, cepillo de dientes, rasuradoras, colillas de cigarrillos, chicles, sobres o estampillas, vasos o botellas usados…
Aunque a veces la ficción resulte inverosímil, la realidad suele superarla.