La industria musical y audiovisual caerá más de 20% en los próximos dos años como consecuencia del uso de Inteligencia Artificial (IA).
La preocupante afirmación surge del informe presentado este martes por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) denominado «Re/Formando Políticas para la Creatividad», en el que analiza industrias culturales en más de 120 países. «Cada día se suben a plataformas como Deezer más de 50.000 canciones generadas íntegramente por IA, y la mayoría de los oyentes no distingue entre la música artificial y la producida por humanos», alerta.
El documento comienza con la aseveración de que «el futuro de la creatividad se encuentra en una coyuntura crítica. Hoy en día, la mayoría de los países establecieron organismos públicos con mandatos y presupuestos para la cultura. Sin embargo, la financiación pública destinada a la cultura representa menos del 0,6% del Producto Bruto Interno (PBI). Si bien el comercio mundial de bienes culturales alcanzó los 254.000 millones de dólares en 2023, está dominado principalmente por el Norte Global. Además, la ayuda al desarrollo destinada a la cultura representa tan solo el 0,15% de la ayuda total».
Además, manifiesta que «la proliferación de contenidos generados por IA, el acoso en línea y la censura generan un entorno cada vez más hostil para los creadores, especialmente las mujeres, los pueblos indígenas y otras comunidades vulnerables». De todas formas, nadie queda exento de las consecuencias de la generación de contenidos culturales desarrollados por la IA, ya que crece el riesgo de «colapso del modelo»: «la IA termina alimentándose de sus propios resultados, lo que lleva a una degeneración progresiva de la calidad y fiabilidad de los contenidos futuros», compartieron desde la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Al respecto de los datos que arroja el informe, para 2028 la irrupción de IA generativa va a provocar una caída global de ingresos de 24% en el sector musical y 21% en el audiovisual. «Las máquinas que aprenden de obras humanas para producir contenido similar están empezando a competir directamente con quienes las alimentaron con su talento», detallaron y «a esto se suma una transformación estructural del mercado digital: los ingresos por vías digitales ya representan el 35% de lo que ganan los artistas, el doble que en 2018. Pero esa dependencia de lo digital viene acompañada de inestabilidad, precariedad y una exposición creciente a la violación de derechos de autor». «Solo 37% de los países cuenta con iniciativas para proteger a los profesionales de la cultura en contextos de inestabilidad política, conflicto o desplazamiento. La vigilancia digital y los sesgos algorítmicos añaden nuevas capas de vulnerabilidad».
En respuesta a esta creciente problemática, «las políticas públicas deben proteger los derechos de propiedad intelectual de los creadores, al tiempo que apoyan la innovación y la inversión en infraestructuras culturales digitales». «El financiamiento público directo a la cultura sigue siendo muy bajo, inferior al 0,6% del PBI mundial, y continúa su tendencia a la baja», advierte el texto difundido desde París por UNESCO.

Soy comunicador visual y social. Hace más de 30 años descubrí la magia de la radio y, desde entonces, la disfruto como escribir, una stout o el fútbol. Profe de Análisis Crítico de los Medios, Marketing Digital, Medios Digitales y Gestión de Emprendimientos. Empezar de cero es volver a ponerle el máximo de energía y entusiasmo a cada proyecto o desafío.