Teniendo en cuenta la situación particular del neurodesarrollo en esta etapa de la vida, en el que se transcurre entre la niñez y la edad adulta, donde los cambios profundos se van a dar en lo físico, psicológico, emocional y social, aquí específicamente con mayor relevancia, ya que los mismos serán significativos. Referir una situación en proceso de duelo profundiza aún más lo mencionado pretéritamente.
El duelo es la reacción normal ante la pérdida, ya sea la de una persona querida, un animal, un objeto, etapa o evento significativo cuando se habla sobre las pérdidas relacionadas a una persona, Es una experiencia que necesita ser compartida, acompañada y respetada.
Como doliente, buscamos los recursos para entender y saber que el dolor tiene un impacto en los demás, así que, por lo general, las personas que tuvieron una pérdida suelen valorar mucho la presencia y la compañía de las personas que aprecian.
El duelo es un proceso complejo y muy personal, por lo que el periodo de tiempo para «resolverlo» satisfactoriamente varía en función de múltiples factores. En cualquier caso, dura tanto como cada persona lo necesite. El duelo es una reacción normal y adaptativa ante la pérdida de algo o alguien significativo.
Según Patricia Diaz Seoane, en su libro «Hablemos de duelo», con el correr de los años nuestra cultura fue modificando la idea de muerte. En ese sentido, la ciencia nos viene acercando la idea de «nuevas longevidades», dada la prevención de muchas enfermedades como así el retraso de la aparición de las mismas, logrando que la esperanza media de vida se eleva cada vez más, con lo cual se aleja de la idea de muerte como algo natural.
También nos encontramos con la dificultad como adultos de cómo y que términos utilizar para hablar de ello. ¿Tendría más que ver con nuestro miedo?
Pensar y dar por hecho que el adolescente tiene todo asumido es caer en un error. Por más duro que nos parezca explicar que toda muerte tiene su causa, «hay que explicarlas, como así también luego introducir las creencias religiosas». Dejarles en claro que quien falleció no será olvidado y que no será reemplazado ayuda al adolescente a integrar la situación.
¿Qué es el duelo?
Según Val, paciente en tratamiento, de 14 años de edad, «el duelo es cuando tu corazón siente como si se hundiera totalmente, como una habitación en silencio que trasmite paz, pero a la vez te desespera no saber qué pasa y que nadie te entienda en esa desesperación. Cuando uno enfrenta el duelo se siente solo, peleando con uno mismo, es una batalla que jamás termina y la cual no tiene un ganador, nunca hay un fin del duelo, solamente aprendemos a vivir con él, a como sentirnos ante su presencia.
Muchas veces en el duelo nos sentimos abandonados hasta por nosotros mismos, pero lo que no sabemos es que en realidad damos el espacio para conocer nuestros sentimientos, es abrazarnos, entender que llorar no está mal, que podemos conectar con nosotros mismos.
Actualmente, todo lo que conlleva el duelo se mantiene callado, yo antes también lo hacía, me silenciaba, luego cuando empecé terapia entendí que hablar del duelo, llorar, gritar y pedir ayuda no está mal sino que nos ayuda, nos da fortaleza, nos ayuda a entender porque ese duelo no define nuestra vida, más si define nuestra fortaleza para afrontarla».
En los adolescentes las emociones oscilan, a veces parecen estables y otras aparecen conductas disruptivas.
Para recordar: los derechos del niño en duelo
Tener emociones y sentimientos propios sobre la muerte, habla cuando quiera y con quien quiera, mostrar sus sentimientos a su manera, recibir ayuda de otros, estar molesto, tener explosiones emocionales, entender los motivos que causaron la muerte, hablar de sus recuerdos y avanzar hasta encintarse mejor.
Artículo elaborado por Sandra Martínez.
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