Noviembre es un mes de transformación. Es el mes de los escorpianos pero, también, es el que da paso a los sagitarianos: el contraste entre el agua y el fuego en dos signos muy intensos.
Noviembre es el mes de Beltaine en el Hemisferio Sur y Samhain en el Hemisferio Norte. Es el mes donde, en un lado del mundo todo florece y, en el otro, las hojas comienzan a morir, dejándonos su belleza.
Noviembre desafía, golpea, transforma, purifica, transmuta, eleva o te vuelve más denso.
Esa palabrita que usamos más arriba, Samhain, corresponde a una fiesta que los celtas celebraban: aquella noche que hoy es conocida como Halloween, también entendida como «All Hallowtide» (La Cena de los Muertos), ya que en esta fecha se creía que caían las barreras con el Otro Mundo y era allí cuando los muertos visitaban el mundo mortal.
La celebración marcaba el fin del verano y el comienzo de los meses de invierno. Durante el Siglo XVIII la Iglesia Católica designó el primero de noviembre como «All Saints Day» (All Hallows»): un día en conmemoración a esos santos que no tenían un onomástico específico. El día anterior fue conocido como «All Hallows Eve» que, con el tiempo, se conoció como Halloween.
Este festival, Samhain, era el más importante dentro de la cosmovisión celta, desde la noche del 31 de octubre al 1° de noviembre. Además de, como dije, señalar el  principio del invierno, también era el comienzo del año celta. Los festejos comenzaban por la madrugada y culminaban durante el primer día de noviembre. Se reunían los ganados y se los encerraba para pasar el invierno, se sacrificaban las cabezas excedentes porque no era posible mantenerlas durante los meses fríos.
Se creía, entonces, que al caer el velo que separa la tierra de los vivos y la de los muertos, estos caminaban entre los vivos. Así como los héroes podían visitar el Más Allá, los dioses podían hacerlo en nuestro mundo.
En esta fecha, aquellos que habitaban el Otro Mundo trataban de atraer con engaños a los humanos, lo que podía traer fatales consecuencias si se caía en la tentación. Los peligros para los vivos en esta estación no se limitaban al Más Allá: por toda la costa de los territorios celtas abundan los relatos sobre ciudades sumergidas durante Samhain. La estación fría estaba dominada por la Cailleach (diosa celta que cuida al ganado y la naturaleza durante el invierno, conocida también como “la madre anciana”, “La Reina del Invierno”) y, por eso, los ritos de Samhain se relacionaban con el culto a los muertos, la adivinación y la narración de relatos tradicionales. El calendario de la Galia lo apunta como Samonios.
Halloween sería entonces una reinterpretación de este festival o Sabbat, como se conoce entre los celtas: disfrazarse con atavíos tenebrosos para confundirse con aquellos que nos visitan desde el Otro Mundo y así evitar caer en la tentación y caer irremediablemente en sus redes. Y aquellos espíritus de todas clases deambulaban tratando de captar algunas almas hacia el infortunio pero, sin embargo, podía eludirse tal cruel destino llegando a un trato con ellos. De ahí que hoy en día los niños vayan de puerta en puerta pidiendo “dulce o truco” (truco o trato o “trick or treat”), a cambio de no cometer ninguna travesura escudándose en sus “escalofriantes” disfraces.
Más allá de lo divertido de festejar Halloween, no se debe olvidar el verdadero significado de Samhain: es una época que nos recuerda que luego de la muerte nos espera el renacimiento, es un momento de liberarnos de nuestras debilidades (así como los celtas sacrificaban al ganado que no podía pasar el invierno), siendo este un tiempo de meditación… incluso propicio, para los wiccanos, para la adivinación y ver qué nos espera el año que entra. Es un momento de cierre de ciclos y renovación.
Lo que aquí en el Hemisferio Sur debemos tener en cuenta es que este sabbat, Samhain (así como el resto de los sabbats), son estacionales. Y que todo lo que describimos, corresponde al hemisferio norte. Aquí en Argentina entonces debería celebrarse Beltaine, que cae en oposición a Samhain en la rueda del año (sería del 30 de abril al 1° de mayo, siendo ese día para para nosotros, en el hemisferio sur, el que nos corresponde para Samhain). Beltaine marca el inicio del verano y es tiempo de alegría, fiesta, celebración, de ocuparnos de nuestro futuro y es un excelente momento para el amor y la unión; es un Sabbat dedicado a la fertilidad, a lo que nace y florece. Mucho más acorde con nuestro clima, ¿no es así?
Para concluir, quiero agradecer a Valkyrja de Fuego por toda su sabiduría, ya que los conocimientos acerca de los Sabbats han sido tomados de sus fuentes.
Y recordá: ya sea que queramos ir acordes con las energías de la estación que estamos atravesando y meditar, o que nos disfracemos con calabazas, sábanas y esqueletos y salgamos a celebrar, es maravilloso hacerlo a conciencia, una conciencia muy antigua, que hace siglos está presente en la memoria de muchos pueblos y que va acorde con los ciclos de nuestra Madre Tierra. Así que, si festejás, ¡cuidado! No sea que seres del Otro Mundo te hagan caer en la tentación… ¡a menos que vos quieras!
¡Feliz Halloween! Happy Halloween! Feliz año nuevo celta para el hemisferio norte y feliz Beltaine para el hemisferio sur. Slainte!
Artículo elaborado especialmente para .cero por Luciana María Ferreiro.