Políticas, economía, cierre de importaciones, población sesgada y oprimida. Así podría decirse, entre otras cosas, lo que se vive en Irán.

La República Islámica de Irán, que muchas veces se la denomina «eje del mal» junto con países como China, Rusia, Venezuela, Cuba y hasta a la Argentina, se encamina hacia ese lado. Irán está en el ojo de la tormenta hace tiempo y no solamente por su plan nuclear sino por su influencia sobre países de la región y otros lejanos. A eso hay que sumarle los antecedentes de culpabilidad en los atentados perpetrados en Argentina sobre la comunidad judía.

Hasan Rohani, el último presidente, cumplió sus dos mandatos posibles según lo establecen las leyes iraníes. Por otra parte, el candidato que mejor se posiciona a ganar las elecciones que se están desarrollando este viernes 18 de junio es Ebrahim Raisi. Según fuentes de organizaciones internacionales con estudio sobre países del Medio Oriente, Raisi no es del agrado de Estados Unidos y la Unión Europea (UE), ya que en las protestas del 2019 habría cometido violaciones a los derechos humanos.

En principio, las elecciones se desarrollan en un marco sin sobresaltos, entre la pandemia y la baja convocatoria para votar (alrededor del 50% serian los electores que se acercaron a las urnas). ¿Hubo una campaña virtual por grupos independientes en Irán para llamar a la gente a boicotear estas elecciones? ¿Por qué? Claramente, las propuestas de los candidatos responden a la misma ideología del Ayatola Jomeini y no habría mucha diferencia, por lo que parte de su población se encuentra disgustada.

Recordemos que durante la pandemia Irán fue uno de los países que picó en punta con los casos de COVID-19 y tiene mas de 3 millones de casos positivos totales, con una población de más de 80 millones de personas.

Ebrahim Raisi es el candidato número uno a quedarse con las elecciones y le basta solamente con 12 millones de votos a su favor para ganar. Si nadie obtiene una amplia mayoría, dos semanas después se elegirá al presidente entre los dos candidatos que más sufragios hayan obtenido en la primera vuelta.

Finalmente, cabe mencionar que Irán nuevamente se encuentra en el ojo de la tormenta no por sus «buenas acciones» sino por sus movimientos políticos, en este caso elecciones entre candidatos de un solo bando, bajo el mandato del Ayatola, y con una enorme crisis económica, que se suma a la pandemia y sus números poco claros para el mundo. A su vez, tiene bloqueos navales y comerciales y, sin embargo, sigue siendo una potencia militar en la región y su influencia ideológica y económica es grande. Europa y Estados Unidos aguardan los resultados y las decisiones que se tomen desde la nación persa.