Visto el encierro como una herramienta de castigo en la historia de la sociedad y analizado hasta la médula por el francés Michel Foucault en «Vigilar y Castigar, hoy sentimos el rigor del ojo que lo ve todo. Nos sentimos castigados sin razón, presos de nuestros miedos y vulnerables ante el cambio. Un día te levantás y cambian las reglas del juego. Ya no odiás las horas pico, no maldecís el colectivo lleno y no hacés mala cara. O quizás sí, pero no se ve.

La norma es no compartir, no juntarse, no salir. Parece irreal, calles vacías, comercios sin vida. Dicen que de la cárcel nunca se sale igual. Que te marca. Se debe ser muy sabio al estilo Pepe Mujica o un guerrero armado de ideas como Mahatma Gandhi. O, simplemente, inocente como los dos anteriores para vivir una utopía y trascender. Reivindicar nuestro lugar en el mundo hará más llevadera la posible secuela de esta pandemia. El odio nunca será buena medicina, ni dividir un alivio. Por el contrario, esta actitud que por estos días aflora y ocupa la agenda de las redes y los medios es el peor remedio a una sociedad con miedo.

El aumento de la venta de ansiolíticos y antidepresivos a nivel mundial son solo la punta del iceberg que se aproxima a ser chocado. Mientras tanto, profesionales de la salud psicológica y mental hacen frente a las distintas situaciones que presentan sus pacientes y nos brindan asesorías y consultas online. Alejandro Di Vagno es periodista, psicólogo y terapeuta de autoconocimiento y metafísica, fundador del Centro Terapéutico y Formativo Personal y Profesional La Llave Psi y nos cuenta cómo se enfrentan al desafío de contención y seguimiento de los pacientes de manera online durante el aislamiento porteño.

El doctor Hans Henri P. Kluge, director regional de la Organización Mundial de la Salud para Europa, en una conferencia de prensa celebrada el 26 de marzo dijo respecto a la situación: «El problema que enfrentamos todos y cada uno de nosotros es cómo manejamos y reaccionamos ante la situación estresante que se desarrolla tan rápidamente en nuestras vidas y comunidades. Aquí podemos aprovechar los notables poderes de fuerza y ​​cooperación que, afortunadamente, también poseemos como humanos. Y eso es en lo que debemos tratar de enfocarnos para responder de manera más efectiva a esta crisis como individuos, familiares y miembros de la comunidad, amigos y colegas».

Para el licenciado Di Vagno, las consultas en su centro terapéutico aumentaron 50% durante el aislamiento. Sus charlas y talleres online son altamente visitados y cada vez más son las personas que se acercan a profesionales buscando ayuda y contención. Aunque la única opción aprobada para las consultas es online, el profesional reconoce que se necesita del acompañamiento presencial en algunos casos en los que es vital la presencia física. Sin embargo, él y su equipo llevan adelante un programa radial en donde brindan herramientas e invitan a sus oyentes a compartir dudas e inquietudes. Muchos profesionales de la salud, al igual que Alejandro, se encuentran atravesando, quizás, la más desafiante prueba en sus años de experiencia.

Depresión, ansiedad, angustia y ataques de pánico asociados a patologías preexistentes y algunas de base e incertidumbre económica pero, ante todo, mucha soledad, cuenta Di Vagno acerca de los motivos de consulta desde el comienzo de la pandemia. Para este profesional son muy importantes los recursos de afrontamiento con los que se cuenten de manera individual en un momento de ausencia de lo colectivo.

«Red de apoyo, contención, recursos económicos, independencia, autogestión, autoestima. Quien cuenta con todo ello puede sortear con mayor cintura y relativamente bien el confinamiento. Te agregaría autorrealización, capacidad de autocontrol y regulación emocional», asegura Alejandro.

Se podría decir que hay una parte que depende de nosotros o dependiente y otra externa e independiente. Pero, ¿cómo fortalecer eso que depende de nosotros? Autorrealización, autogestión, autoestima, capacidad de autocontrol y regulación emocional son tareas pendientes en nuestra realidad. Esa misma que se encargaba de trabajar y consumir, disfrutar de las libertades individuales y no preocuparse por buscar la solidaridad. «Bueno, de eso se trata, reinventarse. Buscar soluciones creativas. Adaptarse al cambio». «Algunos necesitan ayuda para poder reconocerlas y entender que las tienen, para dejar de culpar afuera. Esa es la ayuda de un psicólogo», nos responde el terapeuta de autoconocimiento y metafísica consultado.

La resiliencia es la capacidad de los seres humanos para adaptarse positivamente a las situaciones adversas y hoy, más que nunca, es una herramienta para afrontar la pandemia. Casi genuina a nosotros, pero ausente para otros.

Un buen ejercicio en busca del fortalecimiento de nuestra resiliencia sería mirar al costado para poder reconocer qué depende de nosotros y qué no. Por ejemplo, la realidad de las comunidades en las villas, la comunidad trans o los inmigrantes. Practicar la empatía y con humildad reconocer que se necesita ayuda es fundamental para enfrentarnos a una situación que no podemos controlar y para la que no estábamos preparados: el encierro.