Los estilos de vida están vinculados a nuestra personalidad y también a las constelaciones familiares. El modo en que nos educaron y la relación que tuvimos con nuestras figuras de apego configuran, en parte, la forma en que sentimos, nos relacionamos y procesamos la realidad.

Unos lo harán con un estilo más saludable y otros derivarán en comportamientos problemáticos. Ahora bien, las personas no estamos tan influenciadas por nuestras experiencias pasadas como creemos. Lo cierto es que estamos más influenciados por cómo interpretamos nuestra realidad. Esto explica por qué a veces dos hermanos que tuvieron los mismos padres actúan y construyen un tipo de existencia diferente uno del otro.

Basándome en los criterios descriptivos del médico y psicólogo Alfred Adler, describo las cuatro tipologías de estilos de vida de las cuales tres, aclara, no son saludables ni pueden permitirnos construir una existencia feliz.

Adler nos habla sobre nuestro estilo de vida y nos dice que es una fuerza creativa con la que intentamos superar nuestras carencias, tomando nuevas decisiones y valorando también que es lo que necesitamos.

La primera tipología la llamó “gobernante”: vivir desde el egoísmo

El estilo gobernante tiene como origen una personalidad agresiva, egoísta y gobernante. Se nutre del sentimiento de insignificancia y reacciona desde él con hostilidad. Hay una necesidad de tener el control sobre los demás para que satisfagan lo que uno mismo no puede proveerse. Es de una característica de personalidad problemática. A veces hasta patológica (narcisismo, agresividad, etcétera)

La segunda tipología la llamó “receptora”: existir desde la carencia

Estos individuos orquestan toda su existencia y comportamiento en una sola dirección, obtener refuerzos de los demás. Son personas que no superan el sentimiento de inferioridad y por ello, deriva en relaciones de dependencia y sumisión absoluta.

Vivir desde la carencia es existir desde la ausencia de valores y un amor propio que no existe.

Estas personas sufren situaciones de gran vulnerabilidad e infelicidad.

La tercera tipología la llamó “evitativa”: jugar a ser escapista

Hay quien escapa de toda responsabilidad, quien elude los problemas y es incapaz de mantener cualquier relación. Los evitativos son individuos infantiles que buscan una vida fácil, la gratificación inmediata y alimentarse de lo lúdico para evadirse y no tener que enfrentarse a la realidad. Trae inconvenientes con las relaciones sociales, laborales y personales. Son inestables e impulsivos.

La cuarta tipología la llamó “el tipo socialmente útil”: personas con intereses y responsabilidades sociales

Esta es la tipología más saludable, íntegra y feliz según Adler, son las personas que trabajan cada día para superarse, para limar sus miedos y potenciar sus fortalezas. De esta manera logran conectar con los demás de manera auténtica. En el momento en que nos sentimos útiles y valiosos en la sociedad, descubrimos nuestro lugar en el mundo. Y esto implica poner metas en el horizonte, tener expectativas y desarrollar una mente capaz de interpretar cada experiencia de manera útil y positiva. Porque más allá de lo que nos pasa, importa cómo valoramos lo que nos sucede.

Son las personas socialmente útiles para poner en marcha a la sociedad.

De esta manera y con la descripción de las cuatro tipologías de Alfred Adler, tenemos un pantallazo parcial, aunque muy cercano a la realidad, para dejarnos pensar en cual sería nuestro estilo de vida. En cuanto tenemos que mejorar, aprender, escuchar, reconocer y adaptar criterios y modismos que quizás echan raíces en nosotros. Quizás nos beneficien o quizás habría que modificarlos, quien sabe, lo que creo es que, un estilo de vida tiene que brindarnos la libertad suficiente para vivir felices.

Deja una respuesta