Charlamos con la licenciada en Nutrición, Mariela Gabriel, quien nos cuenta los efectos que viene causando la pandemia en las personas a nivel salud y alimentación, beneficios del ayuno intermitente y la nutrición ortomolecular.

En cuanto a los efectos colaterales que trajo el nuevo mundo que comenzó allá por diciembre de 2019 en China, Gabriel afirma: “Noto que aumentó a gran escala la obesidad, porque pasó a ser todo virtual. Pero los más perjudicados creo que son los niños, no solo a nivel sedentarismo sino también social, hay un cambio en el estado de ánimo muy marcado en adolescentes y niños”.

La pandemia trajo cuarentenas con sus diversas fases de acuerdo a cada ciudad y eso conllevó al home office para muchos, que los niños y adolescentes cursaran sus estudios a través de una computadora personal (PC) o notebook en plataformas y los más adultos tuvieran que encerrarse y evitar hasta la típica compra en el supermercado para preservar su salud. En base a este contexto, la licenciada cree que es bastante común que la gente canalice sus emociones por la comida, pero también existen los que lo hacen a través de las compras compulsivas o adicciones. “Con estas acciones se tapan emociones porque es difícil enfrentar situaciones tales como la falta de dinero, en algunos casos, o problemas de salud en otros, y ambas en los peores contextos que son comunes en tiempos de pandemia”, asegura Gabriel.

En cuanto a una de las preexistencias más peligrosas a la hora de contraer COVID-19, la licenciada hace referencia a la diabetes y explica el motivo por el cual podría agravarse un cuadro del virus con esta enfermedad de base: “El azúcar, la insulina en sangre, genera una cascada que es pro inflamatoria y hace que el diabético tipo 2 comúnmente esté más expuesto a transitar el coronavirus de manera más severa. El paciente está más inflamado que el común denominador de los seres humanos”.

En referencia a la opinión y prejuicio sobre el propio cuerpo y el ajeno, considera importante intentar practicar el respeto hacia la imagen del otro y hacia la de uno mismo, pero de todas maneras asegura que “aún sigue repercutiendo la opinión ajena y es un tema que es interesante trabajarlo. Nosotros como sociedad estamos muy pendientes de eso. En el exterior generalmente eso no sucede. La mirada del argentino todavía es muy prejuiciosa”.

Respecto a los desequilibrios alimenticios que presentan los pacientes, la licenciada relata que “las relaciones conflictivas con la comida se notan. Si hay déficit de nutrientes lo vamos a notar en su peso. O alguien pasado de azúcares o hidratos de carbono también. Pueden tener más dolores de cabeza, inflamación. Puede haber una tendencia a comer más azucares o hidratos, una compulsión. Por otro lado, hay pacientes que no comen directamente, que son otras patologías que se notan en el peso, manos, en el esmalte dentario. Todo esto puede tener que ver con desequilibrio de neurotransmisores, hormonales. Hay muchos factores de acuerdo al caso”.

Sobre los clásicos horarios de alimentación más conocidos como desayuno, almuerzo y cena ( y las famosas “colaciones” que se sumaron en los últimos tiempos a las dietas de muchos), Mariela Gabriel los considera demodé, mientras aconseja: “No hay horarios fijos para las comidas, es un mito que hay que quitar, y empezar a preguntarnos: ‘¿tengo ganas de comer?’. Hay que volver al instinto de lo que deseo y no a lo que debo hacer”. Por otro lado, destaca los beneficios del ayuno intermitente, práctica que ella recomienda a muchos de sus pacientes: “Hay mucha gente que se sorprende cuando tiene que evitar el desayuno, almuerzo o cena. Estamos muy taladrados como sociedad pero hay que escuchar más al cuerpo y a lo que tiene ganas. El ayuno intermitente permite darle descanso al intestino. Puede ser de 12 horas. Hay más largos y, de esta manera, también se hace una limpieza en el cuerpo. Siempre aconsejo hacerlo con un profesional para evitar consecuencias o atracones”.

Por último, se sumerge en la medicina ortomolecular, pero específicamente en el término y en lo que respecta a Nutrición: “Orto es la parte correcta de la molécula. Significa que le voy a dar la molécula que precisa en cuanto al resultado de su analítica: le voy a poder dar minerales, vitaminas, oligoelementos si hay carencias. Voy a incorporar omega 3, vitamina D y E. Se da la molécula correcta para que el cuerpo funcione de manera equilibrada, un equilibro que a veces uno pierde por estrés, sedentarismo y ahora también post coronavirus. Hay enfermedades que pueden mejorar a través de una alimentación equilibrada y correcta, como la psoriasis”.