De la amistad al hambre

«Josep» (2020) es la ópera prima del dibujante de prensa y director francés Aurélien Froment (Aurel), quien anteriormente había realizado un cortometraje animado llamado «Octubre Noir» (2011). Esta conmovedora película formó parte de la Selección Oficial del Festival de Cannes en 2020 y en la actualidad puede ser vista en el marco de la celebración del Festival de Cine Francés a través de plataformas de streaming como qubit.tv.

El film retrata la amistad entre el dibujante barcelonés Josep Bartolí y un gendarme francés llamado Serge. Aunque este último en realidad no existió, sí representa a los médicos y guardias que ayudaron al artista a conseguir los materiales para dibujar y posteriormente escapar. A su vez, la película nos muestra las dificultades transitadas por aquellos españoles que, en 1939, con la esperanza de encontrar un futuro mejor decidieron trasladarse a Francia huyendo del régimen opresor de Franco. Sin embargo, el país no los recibió con aquellos ideales de libertad, igualdad y fraternidad que habían abolido la monarquía y su derrochadora corte. Por el contrario, los exiliados españoles fueron admitidos pero con desprecio, vejados en un territorio cercado, aislados de toda posibilidad de progreso. Paulatinamente, dicho espacio se convirtió en un campo de concentración pensado para la violencia y el hambre.

Estilo, inspiración y ensoñación

Estas miserias son expuestas en la película a través de dos miradas: la primera, pertenece a la planteada por el director Aurel gracias al estilo de su animación, que posee dos niveles de fluidez dependiendo de las líneas temporales en la trama. Es decir, si son acontecimientos actuales o del pasado. En este sentido, cuando los personajes se encuentran en el presente, sus movimientos son más rápidos, pero cuando se ubican en el pasado avanzan con lentitud. Mientras que la segunda mirada se comunica por medio de los dibujos de Josep Bartolí, ya que poseen un estilo completamente diferente al de Aurel y son, en su mayoría, obras reales, escenas que narran situaciones de injusticia y de maltratos injustificados por parte de los guardias franceses hacia los españoles.

Parte de la inspiración para la realización del proyecto surgió de un libro titulado «La retirada» (2009), escrito por el sobrino de Josep Bartolí, George Bartolí, y la periodista francesa Laurence García.

La película logra comunicar la oscuridad del periodo histórico tanto como la sensibilidad artística de Bartolí, un hombre que se refugió en su capacidad para protestar a través del dibujo sin perder el deseo de vivir, tanto, que en determinadas secuencias el personaje imagina a la pintora mexicana Frida Kalho tal y como si fuera una diosa del mar que viene a rescatarlo con su presencia.

Un nuevo color

Por otra parte, «Josep» también es la carta de presentación de un personaje que era hasta la fecha desconocido para muchos de nosotros, un artista que trabajó como dibujante en diferentes medios impresos de los Estados Unidos y que, además, desarrolló su faceta como pintor en New York junto a figuras del expresionismo abstracto como Pollock, Rothko y Franz Kline.

En definitiva, este film no solo tiene la capacidad de conmovernos, incomodarnos, seducirnos e incluso hacernos sonreír sino que, además, nos permite replantearnos como espectadores, la importancia de la memoria cultural en nuestra era, algo que nos ayuda a comprender los garabatos maltrechos del pasado para no permitirlos nuevamente pero, sobre todo, para empezar a utilizar nuevos colores en pos de realidades más empáticas.