El pelo de los varones que cursaban el secundario no debía tocar el cuello de la camisa, los guardapolvos de las chicas tenían que estar por debajo de la rodilla, se prohibía toda expresión con contenido sexual, no se podía salir de noche sin documento ni mucho menos estar en la vía pública después de las 22 horas y en un grupo de más de tres. Estas son solo algunas de las prohibiciones que recuerdo y que fueron parte de mi paso de niña a adolescente durante el último proceso militar que se vivió en el país.
También recuerdo un paisaje alterado y que encontré explicación en mis últimos años del secundario, cuando algunos docentes más osados se animaban a contarnos algunas cosas muy sutilmente y a modo de consejos, como aquellas calles con pintadas que decían «Libertad a los presos políticos» o las siluetas que tanto me impresionaban con la inscripción «aparición con vida» que estaban a la salida de un túnel de trenes.
Yo preguntaba poco, casi nada, y me contaban menos. Además, la frase que emitía la tele en blanco y negro te machacaba la cabeza repitiendo una y otra vez: «El silencio es salud».
Con todo este panorama científicos, educadores, artistas, escritores, actores, periodistas, estudiantes, militantes y demás trabajadores, o estaban de acuerdo con el régimen impuesto o se iban del país. Fue entonces que, para poder controlar todo, aparecieron las «Listas negras».
La música fue parte de ella. Una frase o una palabra que sugiriera una conducta inapropiada para el ser argentino bastaba para pertenecer a esas listas.
A continuación comparto algunas de ellas.

«¿Crees que soy sexy?» de Rod Stewart

«Ella se sienta sola esperando propuestas / Él está muy nervioso evitando todas las preguntas / Los labios de él están secos, el corazón de ella late suavemente / Tú no sabes exactamente lo que ellos están pensando.»
Claro que, para 1978, no solo era una canción romántica, la letra no correspondía a los valores del «ser nacional y cristiano» y era una influencia nefasta para la juventud.
Sigo creyendo que Rod solo quería preguntarle al mundo si era sexy, sin intenciones de provocar ningún sabotaje dentro del Estado.

«Ayer nomás» de Los gatos

Una canción alegre e inocente es la que salió a la luz cuando Lito Nebbia decidió reescribir la original luego que se prohibiera la compuesta por Mauricio Birabent y Pipo Lernoud.
«Ayer nomás / en el colegio me enseñaron / que este país / es grande y tiene libertad. / Hoy desperté / y vi mi cama y vi mi cuarto / en este mes no tuve mucho que comer.»

«Gilito de Barrio Norte» de María Elena Walsh

Algunos artistas no le tuvieron miedo a la dictadura y, sin pelos en la lengua, escribieron canciones muy directas con fuerte ideología revolucionaria.
«Gilito del Barrio Norte que la vas de guerrillero / y andas todo empapelado con el Che / anunciándole a Magoya / que salió la nueva ley.»
Si hubieran escuchado bien la letra, la crítica no era para el gobierno de turno, sino más bien era una hacia el falso militante que apareció por aquellas épocas y se impuso como una nueva forma de socializar. Pero el análisis profundo no era utilizado por la dictadura y, entonces, este tema también formó parte de la música prohibida durante el llamado «Proceso Militar».