Este viernes charlamos en el Noticero con Roberto Pozzo de la agrupación Paren de Fumigarnos, que se movilizaron en la Legislatura de Santa Fe por la sexta vez que se presenta un proyecto de ley para combatir el uso de agroquímicos y sus consecuencias sanitarias en las poblaciones cercanas.

«Hace diez años que bregamos por un ley vigente del año 1995, antes que empezara este proyecto de soja transgénica, un paquete tecnológico que incluye venenos en gran escala y que, en más de 20 años de vigencia de este modelo, produjo efectos altamente nocivos para las poblaciones vecinas a estos campos que usan esta forma de producir y que tienen una alta secuela de enfermedades con incidencia de cáncer, malformaciones en nacimientos, esterilidad, abortos espontáneos, alergias, hipertiroidismo e hipotiroidismo, varia veces superior al promedio en el resto del país. Por eso estamos luchando por una ley que modifique la vigente que, por lo menos, aleje las aspersiones de estos venenos. Nosotros proponemos que se aleje a 1.500 metros de las zonas pobladas y, además, de los humedales y las reservas de agua. Un poco como paliativo, porque la solución pasa por un cambio en el modelo productivo», detalla Pozzo.

Asimismo, el activista expresa que «en este momento en esas zonas se están produciendo commodities, no alimentos. Encima, envenenando a la gente y los alimentos que comemos todos los días. Ese es el motivo de nuestra lucha. Es el sexto proyecto de ley que presentamos y que está a punto de caer. Algunos ni los trataron. Este último está presentado en mayo de 2020 en la Cámara de Diputados, pasó a tres comisiones y no superó la primera, la Comisión de Medio Ambiente. Además, nunca pasó por una Comisión de Salud, y en realidad es un tema de salud. La Comisión de Medio Ambiente lo tiene desde mayo del año pasado y, a dos meses de vencerse, todavía no lo trataron. Nos dijeron que formaron una comisión bipartita y están discutiendo el proyecto» y quieren consultar a «los sectores interesados… y quiénes son: la Mesa de Enlace y la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CASAFE), pero no nos citaron a nosotros», advierte Roberto Pozzo.

Finalmente, detalla que «el modelo sojero extrae nutrientes del suelo y se los pretende reponer con nutrientes químicos que nada tienen que ver con lo que realmente hace el propio suelo, que deja de hacerlo porque los venenos también matan las lombrices y microorganismos que son los que activan el suelo y lo mantienen rico. La misma gente del INTA advirtió al respecto que la Pampa perdió aproximadamente 40% de sus propiedades nutritivas, es tremendo lo que está pasando. Aparte de las consecuencias sobre el cambio climático, porque el modelo productivo actualmente vigente es altamente emisor de anhídrido carbónico, además de hacer que el suelo se vuelva una planicie que no absorbe agua, entonces eso trae las grandes inundaciones y, sumado a eso, la extensión de la frontera agrícola produce desmontes masivos», «es todo un combo tremendo que está todo concatenado», concluye Pozzo.

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